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martes, 1 de febrero de 2011

ME JUBILO

En los últimos días del mes de Agosto del año 2007 me jubilo con sesenta y cinco años cumplidos, mi etapa laboral se había acabado. Mi hijo no se lo creía cuando llegué del trabajo y saqué la caja de las herramientas del coche.

Mi hijo me dijo : "papá, ¿es que es verdad que no vas a trabajar más, con lo que te gusta el trabajo?", y yo le contesté : "mira hijo, a lo largo de mi vida laboral, desde que tenía nueve años cuando comencé, me fui forjando dos ilusiones, una era llegar trabajando hasta los sesenta y cinco años, que para mí era señal de que gozaba de buena salud, y la otra ilusión que yo me forjé era no seguir trabajando después de cumplir los sesenta y cinco años; por lo tanto, voy a comenzar mi segunda ilusión, y, para no caer en la tentación, lo mejor que puedo hacer es bajar las herramientas del coche.


Así que, a fecha de hoy, dos de Febrero de dos mil once, llevo ya más de tres años jubilado y lo llevo bastante bien. De momento estoy disfrutando de mis cinco nietos, los dos de mi hijo, Juan que cumplirá once años el día veintiocho de Junio y Lucía que cumplirá ocho años el día dieciséis de Junio; y por parte de mi hija, Irene que cumplirá diez años el día ocho de Febrero, Andrea que cumplirá siete años el día dieciséis de Febrero, y Gonzálo que cumplirá cinco años el día diez de Febrero.


Y por supuesto también disfruto de mis hijos con sus respectivas parejas, y, como no podía ser menos, de mi esposa Emilia. El día tres de Mayo próximo hará cuarenta y dos años que nos casamos. Con todos ellos estoy disfrutando de mi jubilación, a los nietos llevándolos y trayéndolos del colegio, y, a los demás, haciéndoles algún "mandado" que otro si se presenta.


sábado, 29 de enero de 2011

AÑO 2000 VUELVO CON MI HIJO

Durante el tiempo que estuve en la empresa C.I.C., mi hijo con sus trabajadores se dedicaba a hacer las terminaciones de los embalses, los cabezales, y los cercados de los embalses. Sin embargo, no dejó de trabajarle a la empresa de las granjas; mi amigo Félix se había hecho cargo de las obras otra vez y le daba los trabajos a mi hijo.

Se encontraba mi hijo haciendo en Valencia, entre Ayora y Alpera, las naves que no se hicieron antes por culpa de la crisis del cerdo. Un día me dice mi hijo: ¨Papá, el Félix me ha dicho que tengo que hacer una granja nueva en la provincia de Granada, concretamente en Darro, y yo le he respondido que no puedo estar en Valencia y en Granada a la vez, y me ha contestado que tienes que hablar con él". Llamo a Félix y le digo: "¿qué pasa con esto que me dice mi hijo?", y él me contesta: "Juan, me ha dicho el jefe José Luis Muñoz que la granja de Darro la tienes que hacer tú". Le expongo mi situación , y me vuelve a decir: "Juan, que la tienes que hacer tú".

Visto el panorama, hablo con mi jefe Fernando Luis y le expongo el caso. Este, después de darle a la cabeza negativamente, me dice:" Juan, si no fuera porque se trata de tu hijo, te diría que no te fueras, pero, tratándose de él, ya no te lo puedo decir". Así que en el verano del año 2000 me fui otra vez a trabajar con mi hijo, todavía no había terminado la granja de Valencia, y yo tuve que desplazarme a Granada con un equipo de obreros para empezar, mientras él terminaba en Valencia.

Terminada la granja de Granada, que duró dieciocho meses, nos vinimos para Murcia y comenzamos a trabajarle a la empresa SARCO, que se dedicaba a obras públicas. Con aquella empresa estuvimos casi tres años en distintos municipios de Murcia y Alicante.

Un día nos vino a ver a mi casa una persona que había estado de encargado con SARCO y que nos conocía bien; venía acompañado de otras dos personas más. Nos plantearon comenzar unos dúplex en el termino municipal de Guardamar del Segura, provincia de Alicante. Nos expusieron sus condiciones y las aceptamos. En poco más de dos años le edificamos tres grupos, uno de catorce, otro de diecisiete y otro de treinta y cinco; en total, sesenta y seis dúplex.

Como en aquella urbanización no dejaban construir más, decidimos comenzar a construir por nuestra cuenta. Hicimos dos duplex en el campo de la Matanza de Santomera, y después, un edificio de cinco viviendas en Santomera como promotores. Se vendieron los dos dúplex, y, de los cinco pisos del edificio, sólo se vendieron tres; la construcción cayó en picado y quedó paralizado el sector de la construcción.


En la entidad bancaria de CAJA MURCIA teníamos el préstamo del edificio, pero no se veía forma de vender los dos pisos que quedaban. Le propuse a mi hijo escriturar un piso cada uno y así nos quitábamos el préstamo del banco. Así lo hicimos, y en el mes de Febrero del año 2008 se eliminó el préstamo de la obra.

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