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jueves, 9 de mayo de 2013

CINCO DE MAYO DE 2013

Mi hija ya está en los preparativos de la comunión de Andrea, como pueden ser el
vestido, las invitaciones, el fotógrafo, o el salón donde se va a celebrar el convite.

Son muchas cosas las que van ligadas a una primera comunión hoy en día, en los tiempos que comulgamos nosotros, los de mi edad, nuestros padres se preocupaban menos de los fotógrafos y de los salones de celebraciones, a ellos lo que más les preocupaba era que no pasáramos hambre, lo demás no tenía verdadera importancia. Hoy le damos mas importancia a lo que menos importancia tiene, y le restamos importancia a lo que verdaderamente la tiene. Pero la vida es así, la ilusión de los niños es lo que prevalece, y tenemos a veces que meternos en donde no cogemos porque la sociedad nos empuja a ello, y aunque después nos pese, pero ese momento no lo quita nadie.

Día 5 de Mayo, hoy es un día muy especial para mi nieta Andrea, y para toda la
familia, claro, ha llegado el día de su primera comunión, el que tanto estaban esperando ella y sus padres, ella porque ya se le ha terminado la catequesis, y sus padres porque se les ha terminado la obligación de llevarla a la misma. Nos levantamos temprano, es normal en días como éste, mi mujer, para preparar la ropa que nos tenemos que poner ella y yo. Mientras yo me aseo, ella hace la cama y me pone la ropa que tengo que llevar ese día. Y, mientras yo me doy un paseo, ella se arregla, no sin antes dejar cada cosa en su sitio.

A las once y media y con la Iglesia llena de gente, hicieron su entrada los dieciocho niños y niñas que iban a hacer su primera comunión. Todos y cada uno de ellos iban radiantes, fue un precioso ver a los niños con esa cara de inocencia llegando al altar mayor y colocarse cada uno en su sitio, era emocionante.

La celebración tuvo lugar en el mismo sitio en que lo hizo su hermana Irene, en la HACIENDA DE JUAN. Lo pasamos muy bien.


miércoles, 8 de mayo de 2013

AÑO 2013, MI NIETA ANDREA

A mi nieta Andrea ya se le están terminando las clases de catequesis, sólo le queda el mes de Abril. Su formación, su educación, y su preparación han sido las tres facetas mas importantes que ha tenido
que afrontar. Claro que ninguna de las tres le ha costado mucho trabajo conseguir. En primer lugar, su formación la han llevado, como es natural, sus profesores, sus catequistas y sus padres. En segundo lugar su educación, la educación aunque muchas personas piensan que es cosa de los profesores de colegio, si analizamos bien las cosas, nos daremos cuenta de que la mayor parte de la educación de los niños es cosa de los padres, de los abuelos, de los hermanos mayores y, también, de los profesores. Y en tercer lugar, la preparación. Ésta sí que es exclusivamente de las catequistas. Por cierto, tengo que felicitarlas por la labor que están realizando.

Antes me he referido a que a Andrea le había costado poco trabajo conseguir las tres facetas más importantes para hacer la primera comunión, y lo he dicho porque ella reúne unas cualidades tan favorables que le permiten, casi sin esfuerzo, conseguir aquello que se propone, o que le imponen que debe de hacer sus profesores y sus catequistas. Es una niña muy amable y atenta, es responsable, cariñosa y educada, es dulce  para pedir las cosas, y eso me hace a mí tener que resaltar esas cualidades que ella tiene a su favor y que serán muy importantes para desenvolverse a la largo de su vida.

Es un orgullo para toda la familia ver que todavía, y lo digo porque cada día vemos a más jóvenes descarriados, hay personas que se esfuerzan para llevar a sus hijos con una educación adecuada, para que no caigan en las malas tentaciones que hoy acechan a los jóvenes y que tanto daño les está haciendo.

martes, 26 de marzo de 2013

COMUNIÓN DE LUCÍA

Lucía ha sido muy aplicada en sus estudios desde muy corta edad, en la guardería primero, y en el colegio después. Ella se toma el colegio con mucho interés. Le gusta que le haga preguntas sobre las lecciones del día, y ella siempre me las dice de memoria. Yo le leo la pregunta o el encabezamiento y ella me responde correctamente. Para sus cosas es muy ordenada, en eso se diferencia de su hermano Juan, que ha sido y sigue siendo mucho mas despreocupado en los estudios que su hermana Lucía.
 
También  esta nieta lleva casi dos años de catequesis, y los lleva muy bien. A ésta sí que la traigo casi todos los días que le toca, porque su madre  tiene un turno de trabajo por la tarde que no le permite poder recogerla. De todas formas, a ella, me refiero a Lucia, le encanta que yo vaya a por ella, porque después de salir de la catequesis nos vamos para la casa y casi siempre entramos en algún establecimiento a comprar alguna chuchería o algún dulce; eso lo hago con ésta, pero con los demás lo he hecho igual, lo mismo que lo pienso hacer con los que me quedan. Al igual que en las dos comuniones anteriores, se iba acercando el día, y, como es natural, los nervios se ponen a flor de piel, aunque cada vez menos porque ya habían comulgado dos antes que ésta.

El día 26 de Mayo de año 2012 hizo su primera comunión mi nieta Lucía, la más pequeña y la segunda de mi hijo Juan y de su esposa. También en ésta salió todo bien como estaba previsto, hizo un día espléndido y, tanto mi nieta como el resto de la familia, nos pudimos lucir ese día. La comunión se celebró en el restaurante LA RANA  del Esparragal. Comimos y bebimos a placer, el día se lo merecía, y los niños y niñas se lo pasaron bomba jugando en el parque y disfrutando de lo lindo.

  

lunes, 25 de marzo de 2013

Y CON ESTA YA VAN TRES

El mismo año en que hace la primera comunión mi nieta Irene, mi nieta Lucía comienza la catequesis. A ésta sí que le tengo que dedicar más tiempo que a los otros, no es porque sea  mi nieta preferida, ni mucho menos, ni porque la quiera más que a ninguno de los
otros nietos, lo que pasa es que a la Irene, la mayoría de las veces, la recogía su abuela María de la catequesis, por lo tanto esa es la razón de que yo diga que le tengo que dedicar más tiempo que a los otros.

También es cierto que, desde que mi nieto Gonzalo entró al colegio con sus hermanas, yo dejé de tener tanto contacto con ellos, ya que su madre los llevaba al colegio y los recogía, y a mí sólo me quedaba llevar y traer a mis nietos Juan y Lucía, pero mi cariño es igual para los cinco. Lucía y su hermano Juan han sido para mí unos deberes continuos, porque, con éstos, pocos días he fallado de llevarlos al colegio y de recogerlos, hasta que comulgue Lucia.

A Juan y Lucia estoy llevándolos y recogiéndolos del colegio desde que me jubilé, los tengo día y noche siempre cerca de mí, en primer lugar porque vivimos en el mismo edificio, ellos arriba y nosotros abajo. El edificio es familiar, es decir sólo lo habitamos dos familias, la de mi hijo y la mía, pero, entre nosotros, como si estuviéramos en la misma casa todos. Por lo tanto la relación entre estos nietos y los otros se diferencia en eso, que unos nos tienen pegados a su casa, que entramos y salimos por la misma puerta, que metemos y sacamos los coches por la misma puerta de la cochera, que compartimos escalera y terraza del edificio. Y, sin embargo, los otros nietos los tenemos a unos quinientos metros aproximadamente. Ellos comparten las mismas cosas, pero con sus abuelos Manolo y María.

En fin, lo importante es que a Lucía la recojo  de la catequesis cada vez que puedo, al igual que he hecho con los otros nietos cada vez que ha hecho falta.

martes, 12 de marzo de 2013

SE ACERCABA LA FECHA

Ya dentro del año 2011 los preparativos para la comunión de mi nieta Irene habían comenzado. Con sus estudios al día, desde bien pequeña era muy estudiosa y
sacaba unas notas muy buenas con muchos notables y sobresalientes. Ha sido y lo es muy responsable para la edad que tiene, también es cierto que sus padres han estado y están sobre ella al igual que con sus hermanos menores.

La preparación de la catequesis estaba llegando a su recta final. Los preparativos de su comunión habían comenzado, sus padres un poco asesorados por mi hijo Juan y su mujer, porque a éstos ya les había comulgado uno, se apresuraban para los preparativos, por un lado que si el vestido y sus componentes, por otro lado el lugar donde se iba a celebrar el convite , y por otro lado la preparación de la niña para que, llegado el día, que no tuviera equivocaciones.

Bueno, pues resueltos todos los problemas de preparación para la comunión, ya sólo quedaba la preparación de los padres. Eso es otra, tienen que pasar por la Iglesia, estar con el cura, éste les informa a todos los padres y madres del programa aseguir, cómo se va a hacer, cómo se va a engalanar el interior de la Iglesia, cuánto va a costar todo eso y a cómo va a salir cada niño o niña. Así todos los padres quedan informados y preparados para lo que se avecina.

El día siete de Mayo del año 2011 comulgó y se celebró la comunión de mi nieta Irene, más que una niña de comunión parecía una novia en el día de su boda, todo salio como se esperaba, los padres, abuelos tíos y primos nos fuimos todos juntos después de salir de la Iglesia a celebrarlo a la hacienda de Juan en la Aparecida, y así terminó una etapa más de mi vida junto con mi mujer, mis hijos, mis nietos y mi familia.  

martes, 5 de marzo de 2013

SIGO CON MIS LABORES

En el año  2010 mi nieta Irene comienza la catequesis. Mi nieto Gonzalo  ya está en el mismo colegio que sus hermanas, y yo me ahorro de llevarlo a la guardería. Por lo tanto, mis obligaciones van bajando de nivel, mi hija tiene
ahora un turno de trabajo fijo y muy bueno para ella, pues le da libre toda la mañana hasta las cuatro de la tarde, que es cuando entra a trabajar. Eso también me libera a mí de llevar a sus tres hijos al colegio, porque ella misma los lleva y los trae después.

Así que ahora solo llevo al colegio a mis nietos Juan y Lucia y después me marcho al campo a seguir con mis deberes cotidianos, mis gallinas, mi gato, mi pato y mi recorrido por el huerto. Por la tarde, una vez que hemos comido, me marcho al centro de la tercera edad y allí me paso la tarde jugando al chínchón  con los amigos, y me lo paso a gusto, me echo "la partida del tío cano, unas veces la pierdo y otras la gano".

Y así vamos pasando el tiempo. También me he apuntado a otro entretenimiento, por las tardes, de lunes a jueves y de cinco a seis y media nos juntamos diez o doce personas en unos cursos de ordenadores, en los cuales, aparte de otras muchas cosas, estoy metiendo mis escritos como éste en un blog gracias a la generosidad de un profesor que desinteresádamente nos da clases, nos entretiene y nos enseña.  Gracias Jesús.

Si no fuera por esas y otras muchas cosas que nos ocupan el tiempo, la vida de jubilado sería muy aburrida. Por lo tanto, mi consejo personal para las personas ya jubiladas es que no se paren, que hagan algo para matar ese tiempo que tanto aburre, porque a mí me está dando muy buenos resultados; hasta esto que estoy haciendo, que no es otra cosa que escribir, para mí es  una forma de pasar el tiempo. Por lo tanto, ánimo a los jubilados, que todavía tenemos muchos años por delante.

martes, 26 de febrero de 2013

LLEGÓ EL DÍA

Por fin llegó el día de la comunión. El día dos de Mayo del año 2010 amanece con muy buen tiempo. Es agradable que, para una celebración como es el día de la primera comunión, el día sea bueno, soleado y espléndido, así todos los niños y niñas, y también los padres y familiares pueden lucir sus vestimentas y adornos, pero sobre todo los niños que son los protagonistas del día.

Nos levantamos ese día, tanto mi mujer como yo, mi hijo y mi nuera bastante temprano, y, como es normal en un día tan importante, algo nerviosos. Bueno, a decir verdad, bastante nerviosos, porque, aunque quieras dormir, los nervios no te dejan; por lo tanto, estas deseando que sea la hora para levantarte. Después de revisar todos los detalles para que no se olvide ninguno, preparamos el desayuno, llamamos y levantamos a los niños, desayunamos, y, acto seguido, los bañamos debidamente y les ponemos la ropa. Atención especial al que va a hacer la primera comunión, que es el que más tiempo se lleva. Después a se visten los padres y, mientras tanto, los abuelos nos quedamos con los nietos, a la vista de ellos para que no empiecen a jugar y se manchen la ropa o se la estropeen.

Se hace la hora de salir de casa para la Iglesia, salimos todos y cerramos la puerta. Echamos a andar y, por el camino, nos encontramos con otras familias que también van a lo mismo que nosotros.

Todos los niños y niñas, sentados a ambos lados del altar mayor escuchando las palabras del cura, las catequistas atentas a los movimientos que tiene que hacer cada niño cuando le toca, los fotógrafos pendientes de cuándo tienen que hacer la foto, y los padres, pendientes de sus hijos para ver cómo lo hacen.

Van tomando la primera comunión con un orden muy bien enseñado por las catequistas. Los fotógrafos hacen las tomas necesarias para no fallar a la hora de presentar el vídeo de fotos a las distintas familias, los padres y los abuelos limpiándonos la baba de ver cómo hacen la comunión los niños.

Terminada la ceremonia, todos salimos de la Iglesia contentos y satisfechos de ver lo bien que lo han hecho, los móviles salen de los bolsillos para hacer fotos de los niños con los familiares, con los padres, con los abuelos, con los amigos, y hasta con el perro en algún caso
.
La primera comunión de mi nieto Juan se celebró en el Restaurante Monte Pinar, de Orihuela. También allí tuve tiempo de pensar y recordar cuando yo hice la primera comunión, que estuve desde las seis de la tarde del día anterior hasta que salimos de la Iglesia, que serían más de las doce de la mañana, sin tomar ni agua. Mi padre me dio un bizcocho que había comprado en la confitería de Carlos Onteniente, para que me lo comiera.

miércoles, 20 de febrero de 2013

PRIMERA COMUNIÓN DE MI PRIMER NIETO

A lo largo de mis años de jubilado, mi mujer y mis hijos se han encargado de que yo no me quede parado, y me han ido pasando competencias de las suyas para que me entretenga, por ejemplo llevar    a mis nietos Juan y Lucia al colegio Ricardo Campillo a las ocho y media de la mañana. Después me voy a la casa de mi hija y llevo a mis nietas Irene y Andrea al colegio Nuestra Señora del Rosario a las nueve de la mañana, y, por si faltara algo, vuelvo a la casa de mi hija, cojo a mi nieto Gonzalo y lo llevo a la guardería.

Después cojo el coche y me voy al campo, a la pequeña finca de naranjos que tenemos, echo de comer a las gallinas, al pato y al gato, y, después, me entretengo recorriendo la finca con una picaza en la mano, y voy quitando algunas matas de hierba de las que nacen por el huerto. Cuando miro el reloj y veo que son las doce y media aproximadamente, me cambio de ropa y me vuelvo al pueblo a recoger el "ganado" que había dejado horas antes.

Y así un día tras otro, una semana tras otra, un mes tras otro y un año tras otro hasta llegar al año 2010, en el que mi primer nieto hace la primera comunión. Pero hay que ver cómo se pasa el tiempo cuando uno tiene algo que hacer, y, sobre todo, si lo que está haciendo lo hace a gusto porque si lo que haces lo haces a disgusto, las horas se hacen días, los días se hacen meses, los meses se hacen años, y los años se hacen siglos. Por lo tanto, mi consejo es que el tiempo que gastemos en hacer algo, que lo hagamos lo más a gusto posible.

Cuando yo era niño, antes de comulgar no teníamos esas ganas de que llegara ese día. Es cierto que también nos daban una preparación antes de comulgar. A los niños y niñas que íbamos a comulgar, desde el colegio y por la tarde, todos en fila, nos conducían hasta la Iglesia para darnos la preparación suficiente antes de comulgar. Allí en la Iglesia, el cura y algunos profesores o profesoras nos daban lecciones de cómo teníamos que movernos y comportarnos; una vez terminada la clase, salíamos otra vez en fila hasta el colegio, y, de allí, cada uno para su casa. Pero no como ahora, que te tienen dos años llevándote por la tarde una vez por semana al salón parroquial, y, una vez allí, te deja el familiar de turno y se vuelve a su casa, y, cuando son las siete, vuelven a recoger lo que dejaron un rato antes.

miércoles, 25 de abril de 2012

MI PADRE

Mi padre nació un veintisiete de Abril de 1907 hijo de Manuel Manrique Marquina y de Maria Salinas Andugar, fue el primogénito de la familia, el mayor de los nueve hermanos que parió mi abuela.

Mi abuelo, a causa de sacarle una muela, cogió una infección y murió a la edad de cuarenta y cinco años, demasiado joven para morir y, encima, dejar una viuda con nueve hijos. Mi padre, como el mayor que era de los nueve hermanos, tuvo que hacer de padre de sus hermanos, conoció a mi madre y se hicieron novios. Al poco tiempo se casaron.

Después de casados poco tiempo estuvieron sin tener hijos. Los dos mayores nacieron antes de estallar la guerra, y mi hermana Lola nació después de comenzar la guerra, así que me imagino lo que le pasaría por la cabeza a mi padre estando él en la guerra y mi madre sola y con tres hijos. Pero damos gracias a Dios de que, terminada la guerra, mi padre volvió a casa sano y salvo.
Él nunca perdió la ilusión por la vida, pronto volvieron a rehacer su vida de casados y en el año mil novecientos cuarenta y dos nació mi hermana Isabel, y dos años más tarde nací yo, su ilusión, por lo visto, era tener muchos hijos, porque vinieron otros dos más, aunque por desgracia los dos murieron.
Aunque pasamos por tiempos muy difíciles, desde que yo recuerdo a mi padre, nunca lo vi afligido ni con mal humor; de una forma o de otra siempre solucionaba los problemas de la casa y, además, nunca perdía el humor. Lo recuerdo cuando nos sacaron de la escuela a mi hermana Isabel y a mí, cuando estábamos recolectando el algodón, y, para darnos ánimo, nos cantaba una copla que decía así: "CANTA COMPAÑERO CANTA, CANTA BIEN Y CANTA FUERTE, QUE EL QUE CANTA TRABAJANDO, EL TRABAJO NO LO SIENTE", y aquella canción nos daba ánimo para seguir trabajando.

Después de todo lo que se pasó en la posguerra, que no fue poco, comenzaron los tiempos de bonanza, y entonces todavía se le puso la cara con mucha más alegría, con sus hijos criados, después casados, y después los nietos. Eso lo llevó a gozar de lo lindo y a viajar a Toledo para ver a su amigo Eusebio, que estuvo en la guerra con él, y a Barcelona para ver a sus hermanos, que fueron seis los que se fueron en busca de mejor vida. Así que de él me quedan muy buenos recuerdos, que me ayudan a llevar mi vida con más satisfacción y con el orgullo de haber tenido un padre, para mí, ejemplar.

El día doce de Diciembre nació mi hermano mayor y le pusieron de nombre Manuel, igual que mi padre, dos años después nació mi hermano José y tres años más tarde nació mi hermana Lola.

REGRESO DE FRANCIA

Cuando regresé de Francia ese mismo año tenía que ingresar al servicio militar; mi madre, como todas las madres, se quedaba preocupada por la marcha del hijo que se iba, pero no con la angustia de que su hijo se iba y no tenía dinero para darle, a mis padres les dejé cuando marché al servicio militar aproximadamente unas treinta mil pesetas que había traído de Francia.

Dos años estuve en la marina de guerra española, y venía a casa cada dos semanas, porque la mili la hice en Cartagena. Mi madre me daba el dinero que yo le pedía, y a veces me decía que por qué le pedía tan poco, y yo le contestaba: "no te preocupes por mí, que en la mili también cobro cuatrocientas cincuenta pesetas todos los meses, y salgo de paseo con los amigos, y cenamos fuera del cuartel, no pienses que estoy siempre encerrado en el cuartel porque no es así".

Antes de terminar el servicio militar me eché novia formal. A mi madre le agradó mucho, pues al menos estaba tranquila de saber dónde estaba cuando salía con la motocicleta. Después de licenciarme yo seguí trabajando en la construcción, y también estuve conduciendo un camión durante un año, eso fue allá por el año 1968.

En el año 1969 nos casamos y también nosotros nos metimos en casa propia y nueva, así que a mis padres les llenaba de satisfacción ver a sus cinco hijos casados y, además, los cinco con casa propia.

Y recordando a mi madre yo la veía, a pesar de tener mas de noventa años, más joven que cuando tenía cuarenta y cinco. Como dije al principio,  mi madre murió el día veintiocho de Septiembre del año 2000, y dejó una familia de cinco matrimonios, once nietos, catorce biznietos y una tataranieta, eso le hizo gozar a ella hasta su muerte.

Hoy descansan en paz los dos, mi padre y mi madre, y como ley de vida que es, espero poder descansar algún día junto a ellos.

miércoles, 1 de junio de 2011

SUS MEJORES AÑOS

Tenía yo trece años cuando comencé a trabajar a sueldo. Mi madre se encontraba en los mejores momentos de su vida; mi hermano mayor había hecho el servicio militar y se echó novia, mi otro hermano estaba haciendo el servicio militar en África, mi hermana Lola estaba sirviendo en Murcia, y mi padre, trabajando. Mi hermana Isabel ayudaba a mi madre en las labores de la casa, y yo, trabajando, ¡qué más podía desear mi madre si, además de todo eso, tenía casa propia!...


La alegría de mi madre seguía. Mi hermano mayor se casaba allá por el año 1959 y además con una casa nueva y sin deber ni una peseta. Eso era motivo de satisfacción para mis padres y para toda la familia.


Pero todavía les vendrían más alegrías a mis padres, en el año 1961 se casa mi otro hermano, y, como yo, trabajaba en la construcción. Mis padres le cedieron la mitad de su casa, y, entre él, el novio de mi hermana Isabel y yo, le preparamos la casa, y el día 25 de Febrero de año 1961 se casó.


Al año siguiente se casó mi hermana Lola y se fueron a vivir de alquiler a la Alberca, pero pronto se hicieron casa en la parte posterior de la de sus suegros. También a mis padres les causó alegría el ver que ninguno de sus tres hijos casados dependían de casa ajena.


Yo comencé a salir al extranjero a trabajar. El año 1962 me fui a Francia a la vendimia, el año 1963 mi fui a Alemania a trabajar en la construcción y al año siguiente me fui a Francia a trabajar también en la construcción. Ese mismo año, antes de irme a Francia, se casó mi hermana Isabel, concretamente el día 14 de Marzo de 1964.


También mi hermana Isabel, cuando se casó, se metió en casa propia. Mis padres gozaban de ver a sus hijos casados y con casa propia.


Ya sólo quedaba yo, el benjamín de la casa. Mi padre, trabajando, yo, trabajando, y mi madre con cuatro nietos. A ella se le habían terminado las penas que tanto le habían hecho sufrir.

sábado, 28 de mayo de 2011

LA VIDA EMPEZABA A MEJORAR

A mi madre se le cambió la cara al ver que sus hijos podían comer. Mi hermana Lola se fue a servir a una casa de señores, y, aunque no ganaba mucho, al menos comía y vestía en la casa donde estaba sirviendo, y en mi casa había una boca menos que alimentar.

Pero otra vez vino la pesadilla de la vivienda; el dueño de la casa en que vivíamos residía en Barcelona y le comunicó a mi padre que vendía la casa; yo observaba en mi madre la cara de angustia que puso cuando se lo dijo mi padre. Pero mi padre, dándole ánimo, le dijo: "no te preocupes, que de esta casa no salimos".

Yo no había cumplido todavía los nueve años ni mi hermana Isabel los once cuando mi padre tomó la decisión de que ya no fuéramos al colegio ninguno de los dos, cambiamos el colegio por el trabajo de la tierra. Mi madre nos daba ánimo para que trabajáramos. Nosotros no entendíamos aquel cambio, pero mi madre nos decía: "algún día lo entenderéis", y nos sonreía.

Pasamos cuatro años trabajando en la agricultura, plantábamos pimientos, algodón, tomates, melones y sandías, y también criábamos novillos para después venderlos y recoger dinero. Y fruto del trabajo de mis padres, de mis hermanos y mío, mi padre compró la casa en la que vivíamos.

Fue entonces cuando, viendo la cara de alegría de mi madre, comprendí por qué nos habían sacado del colegio a mi hermana y a mí con tan corta edad. Había merecido la pena, ya no vería más a mi madre angustiada porque tenía que dejar la casa en que vivía.

viernes, 27 de mayo de 2011

AÑO 1.936

En el año 1.936 estalla la guerra civil española y mi padre se va a la guerra; mi madre se queda con los dos hijos que tenía, y, en plena guerra, nace mi hermana Lola. Ya tenía mi madre otra boca para alimentar; así que se encontró con tres hijos para alimentar, un alquiler que pagar todos los meses y, lo que era mas triste, con mi padre en la guerra.

Por mucho que me contaran mis padres y mis hermanos mayores, nunca llegaría a saber las calamidades que mi madre pasó mientras mi padre estuvo en la guerra, sólo Dios y ella lo sabían.

El año 1939 termina la guerra y mi padre vuelve a casa, gracias a Dios, porque no en todas las familias se pudo decir lo mismo. Mis padres comenzaron a rehacer su vida otra vez, y en Agosto del año 1940 nace mi hermana Isabel, y en el mismo mes del año 1942 nací yo.

Todo lo escrito aquí de mis padres hasta que yo tuve cuatro o cinco años fue contado por mis padres y mis hermanos mayores, pero, a partir de esa edad, ya recuerdo yo lo que mi madre hacía y lo que padecía por nosotros. Yo observaba a mi madre cuando nos mandaba al colegio a mi hermana Isabel y a mí, y no tenía para darnos un bocadillo; menos mal que en la escuela nos daban un bocadillo y un vaso de leche en polvo que mandaban del extranjero, pero a mi madre se le notaba en el rostro la angustia de ver que no podía dar a sus hijos aquello que necesitaban.

Poco a poco se iba regulando el trabajo y mi padre y mis dos hermanos mayores se colocaron a trabajar en la finca Villaconchita, propiedad de don Antonio Murcia. No era mucho lo que ganaban, pero al menos se empezaba a comer.

lunes, 21 de febrero de 2011

MUERE MI MADRE

El día 28 de Septiembre del año 2.000 muere mi madre a la edad de noventa años, ese día tuve lugar de reflexionar sobre la vida de mi madre. Según me contaba ella y así consta, mi madre nació el día diez de Febrero del año 1.910, hija de Pedro Rubio Navarro y de Isabel Alcaraz Marquina. Fue la segunda de las tres que tuvieron mis abuelos; primero nació su hermana María, después nació ella y después su hermana Isabel.


Mi abuela murió al poco tiempo de nacer su hija Isabel, y mi abuelo quedó viudo y con tres hijas pequeñas. Mi tía María, que entonces no tenía los doce años, debía ocuparse de hacer las labores de la casa y cuidar de sus hermanas. Era demasiada carga para una niña tan pequeña. Mi abuelo buscó mujer y se volvió a casar, y una tía de mi madre que no tenía hijos le dijo a mi abuelo que le dejara a mi madre para que ella se hiciera cargo de la pequeña y así poder llevar entre todos a las tres niñas. Mi abuelo accedió y se la llevó.


Mi madre se crió como una reina en casa de su tía María, y la nueva mujer de mi abuelo comenzó a tener hijos, hasta llegar a cinco.


Mi madre se hizo adulta y conoció a mi padre, se hicieron novios y se casaron allá por el año 1.930. Se fueron a una casa de alquiler en la calle Alfonso XIII, donde nacimos los cinco hermanos que somos. En el año 1.944 el dueño de la casa la puso en venta, pero mis padres no disponían de dinero para comprarla y tuvieron que buscar otra de alquiler para cambiarse.
En la calle Alta numero 7 encontraron casa y allí nos trasladamos, pero fue en la primera y antes de que naciéramos mi hermana Isabel y yo, cuando mis padres comienzan a tener dificultades
 económicas.



miércoles, 16 de febrero de 2011

JUEZ DE PAZ

En el año 1995 me presenté a la elección de juez de paz sustituto por Santomera, junto con Juan López Pérez, y salimos elegidos para un mandato de cuatro años, en los cuales tuve numerosas intervenciones. En ese puesto, aunque poco, cobraba los días que sustituía al titular.

En el año 1.996 fundamos la Feria del Limón entre unos cuantos compañeros. Fue un éxito total, hicimos la feria durante tres años seguidos. Combinamos la feria con el Día del Ayuntamiento y la fiesta de Santomera. Se promocionaba el producto de nuestra tierra, que no era otro que el limón. Tuvo tal éxito que en el año 1.998 nos invitaron a participar en la Feria Internacional de Silleda en Galicia. Tuvimos un éxito rotundo, se hicieron contratos de ventas de limón para el extranjero y se repartieron más de cinco mil kilos de limones en bolsitas de medio kilo, y quedamos invitados para el año siguiente por la Xunta de Galicia.

Pero al año siguiente se celebraron elecciones regionales y municipales, y, en Santomera, hubo cambio de gobierno municipal. Ese año no se hizo la Feria del Limón, y, los que habíamos hecho posible que el producto de nuestra tierra fuera promocionado dentro y fuera de nuestras fronteras, quedamos destituidos. Las tres banderas que ondeaban en la Feria de Silleda ya no lo volverían a hacer, aquella promoción del producto de nuestra tierra tampoco se repitió en Silleda, pero, a quienes lo hicimos posible, nos queda el orgullo de haber hecho un bien por nuestro pueblo y por nuestro producto.


En Silleda ondeó la bandera de nuestro pueblo, Santomera, también la de Felime, y, por supuesto, la de la Región de Murcia, de la cual me siento orgulloso como murciano que soy. A los compañeros que colaboraron juntos conmigo, Ambrosio, Mirete, Alberto, Pedro Artés, Fernando, Pepito el NI, Juan Antonio, Javier y, al señor alcalde de Santomera Don Antonio Bernal y, otros más, muchas gracias por compartir un proyecto que sólo pretendía hacer un bien por nuestro pueblo.


miércoles, 2 de febrero de 2011

TRABAJOS SOCIALES

A lo largo de mis años desempeñé varios trabajos sociales sin remuneración económica. El primero de ellos fue en la asociación de padres de alumnos en el colegio Virgen del Rosario de Santomera, al cual iba mi hijo Juan. Estuve unos cuatro años; después a mi hijo lo pasaron al colegio Ricardo Campillo, que lo hicieron nuevo, y ya dejé de ser de la asociación en el otro colegio.

Después del año 1978 estuve en la junta directiva del Grupo de Propietarios del Campo de la Matanza, en el que llegué a ser el presidente. Pasados unos años, la junta directiva y yo acordamos pasar el grupo a la Comunidad de Regantes del Azarbe del Merancho de Santomera, a la cual entré como vicepresidente, y a los pocos años, el presidente que había dejó el puesto y se convocó una asamblea para elegir nuevo presidente. Me presenté al puesto y fui elegido por votación. Hasta el día de hoy, dieciséis de Febrero del 2011, todavía sigo en el cargo.

En el año 1982 fundamos una cooperativa para manipular y vender nuestra producción de limón. Éramos trece los que la fundamos, y a mí me tocó ocupar el puesto de interventor de cuentas, puesto que desempeñé durante catorce años. A día de hoy todavía sigo siendo socio de la cooperativa.


martes, 1 de febrero de 2011

ME JUBILO

En los últimos días del mes de Agosto del año 2007 me jubilo con sesenta y cinco años cumplidos, mi etapa laboral se había acabado. Mi hijo no se lo creía cuando llegué del trabajo y saqué la caja de las herramientas del coche.

Mi hijo me dijo : "papá, ¿es que es verdad que no vas a trabajar más, con lo que te gusta el trabajo?", y yo le contesté : "mira hijo, a lo largo de mi vida laboral, desde que tenía nueve años cuando comencé, me fui forjando dos ilusiones, una era llegar trabajando hasta los sesenta y cinco años, que para mí era señal de que gozaba de buena salud, y la otra ilusión que yo me forjé era no seguir trabajando después de cumplir los sesenta y cinco años; por lo tanto, voy a comenzar mi segunda ilusión, y, para no caer en la tentación, lo mejor que puedo hacer es bajar las herramientas del coche.


Así que, a fecha de hoy, dos de Febrero de dos mil once, llevo ya más de tres años jubilado y lo llevo bastante bien. De momento estoy disfrutando de mis cinco nietos, los dos de mi hijo, Juan que cumplirá once años el día veintiocho de Junio y Lucía que cumplirá ocho años el día dieciséis de Junio; y por parte de mi hija, Irene que cumplirá diez años el día ocho de Febrero, Andrea que cumplirá siete años el día dieciséis de Febrero, y Gonzálo que cumplirá cinco años el día diez de Febrero.


Y por supuesto también disfruto de mis hijos con sus respectivas parejas, y, como no podía ser menos, de mi esposa Emilia. El día tres de Mayo próximo hará cuarenta y dos años que nos casamos. Con todos ellos estoy disfrutando de mi jubilación, a los nietos llevándolos y trayéndolos del colegio, y, a los demás, haciéndoles algún "mandado" que otro si se presenta.


sábado, 29 de enero de 2011

AÑO 2000 VUELVO CON MI HIJO

Durante el tiempo que estuve en la empresa C.I.C., mi hijo con sus trabajadores se dedicaba a hacer las terminaciones de los embalses, los cabezales, y los cercados de los embalses. Sin embargo, no dejó de trabajarle a la empresa de las granjas; mi amigo Félix se había hecho cargo de las obras otra vez y le daba los trabajos a mi hijo.

Se encontraba mi hijo haciendo en Valencia, entre Ayora y Alpera, las naves que no se hicieron antes por culpa de la crisis del cerdo. Un día me dice mi hijo: ¨Papá, el Félix me ha dicho que tengo que hacer una granja nueva en la provincia de Granada, concretamente en Darro, y yo le he respondido que no puedo estar en Valencia y en Granada a la vez, y me ha contestado que tienes que hablar con él". Llamo a Félix y le digo: "¿qué pasa con esto que me dice mi hijo?", y él me contesta: "Juan, me ha dicho el jefe José Luis Muñoz que la granja de Darro la tienes que hacer tú". Le expongo mi situación , y me vuelve a decir: "Juan, que la tienes que hacer tú".

Visto el panorama, hablo con mi jefe Fernando Luis y le expongo el caso. Este, después de darle a la cabeza negativamente, me dice:" Juan, si no fuera porque se trata de tu hijo, te diría que no te fueras, pero, tratándose de él, ya no te lo puedo decir". Así que en el verano del año 2000 me fui otra vez a trabajar con mi hijo, todavía no había terminado la granja de Valencia, y yo tuve que desplazarme a Granada con un equipo de obreros para empezar, mientras él terminaba en Valencia.

Terminada la granja de Granada, que duró dieciocho meses, nos vinimos para Murcia y comenzamos a trabajarle a la empresa SARCO, que se dedicaba a obras públicas. Con aquella empresa estuvimos casi tres años en distintos municipios de Murcia y Alicante.

Un día nos vino a ver a mi casa una persona que había estado de encargado con SARCO y que nos conocía bien; venía acompañado de otras dos personas más. Nos plantearon comenzar unos dúplex en el termino municipal de Guardamar del Segura, provincia de Alicante. Nos expusieron sus condiciones y las aceptamos. En poco más de dos años le edificamos tres grupos, uno de catorce, otro de diecisiete y otro de treinta y cinco; en total, sesenta y seis dúplex.

Como en aquella urbanización no dejaban construir más, decidimos comenzar a construir por nuestra cuenta. Hicimos dos duplex en el campo de la Matanza de Santomera, y después, un edificio de cinco viviendas en Santomera como promotores. Se vendieron los dos dúplex, y, de los cinco pisos del edificio, sólo se vendieron tres; la construcción cayó en picado y quedó paralizado el sector de la construcción.


En la entidad bancaria de CAJA MURCIA teníamos el préstamo del edificio, pero no se veía forma de vender los dos pisos que quedaban. Le propuse a mi hijo escriturar un piso cada uno y así nos quitábamos el préstamo del banco. Así lo hicimos, y en el mes de Febrero del año 2008 se eliminó el préstamo de la obra.

jueves, 27 de enero de 2011

ENTRO EN C.I.C.

Fernando Luis Cánovas Mateo, dueño de la empresa C.I.C., se enteró de que yo no estaba ya trabajando en la empresa de las granjas, y me llamó para que habláramos; él tenía un equipo de ingenieros industriales agrícolas, y, aparte, se dedicaba a hacer embalses para riego y montaje de cabezales e instalaciones de riego por goteo.
Tenía él un socio para hacer los embalses, pero estaban en trámite de separación. Había alquilado una nave en el campo de La Matanza de Santomera y allí tenía las oficinas, una para los ingenieros y la otra para el resto del personal. La parte alta de esta última la estaba habilitando para un despacho para su padre y para él.
El destino quiso que su padre enfermara y muriera, y él se quedó sin la persona que le daba asesoramiento y confianza en cada momento. Acudí a su llamada para hablar con él. El ya me conocía bien, me expuso su caso y me ofreció el puesto de encargado general, para hacer embalses y cabezales para riego por goteo.
Acepté sus condiciones y se me instaló una mesa de despacho en la oficina de abajo. Yo, para él, quedaba en la empresa como su asesor y su hombre de confianza en el campo de trabajo que a mí me competía, claro. Aunque nunca se podría comparar, yo iba a hacer parte de las funciones que su padre hubiera podido hacer.
A lo largo de dos años y medio que estuve trabajando con él, realizamos muchos trabajos de importancia, entre ellos tengo que destacar un embalse que le hice a la empresa BABIPLAT de mi amigo Juan Antón Campillo.
La importancia de este embalse consistía en que iba casi totalmente sobre nivel del terreno, con una altura de cinco metros y un diámetro de cincuenta metros de interior, para una capacidad útil de diez mil metros cúbicos.

domingo, 23 de enero de 2011

PASO A DALLAND IBRID

Cambio la gerencia de la empresa a nombre de mi hijo y me incorporo a la empresa de las granjas que se llamaba ¨DALLAN HIBRID¨. Comencé haciendo una granja entre Bullas y Cehegín, en una finca que habían comprado y que se le llamaba ¨LA GARROBERA¨.
Como yo tenía que buscar al personal para trabajar, pronto incorporé a mi hijo para hacer trabajos en la empresa en la que yo trabajaba. Necesitaba mucho personal, y mi hijo tuvo que buscar más obreros para hacer frente a todo el trabajo que había.
Más de dos años estuve en la empresa trabajando, y, en ese tiempo, hice diversos trabajos en distintos lugares; terminada da granja de ¨LA GARROBERA¨, pasé a la zona de Valencia. Allí habían comprado una finca entre Ayora, de la provincia de Valencia, y Alpera, de la provincia de Albacete. Esta finca tenía una granja vieja y abandonada.
Aparte de las naves nuevas que se hacían, había que remodelar las viejas existentes, y cada día mi hijo tenía más trabajo. Pero como pasa en todas las cosas, siempre tienen sus altos y sus bajos, y llegó un año de bajos precios en la carne de cerdo, y tuvieron que aminorar la producción de lechones, y, por supuesto, paralizar la marcha de las obras. No se paró al cien por cien, pero se quedaron en  minimos las obras; comenzaron por despedir a los albañiles que hacían el mantenimiento de la región de Murcia.
Dándome cuenta de que me quedaba sin trabajo, un día me fui a la oficina para conversar con el jefe, le dije que, dada la situación que estábamos atravesando, lo mejor sería que me dieran de baja en la empresa, ya que allí, casi no tenía nada que hacer, y que yo no estaba por meterme en las naves para hacer mantenimiento. El jefe me dijo que yo no tenía que hacer mantenimiento, que me quedara, y que, si tenía que estar una temporada llevando con el coche que yo llevaba a las distintas granjas de la región las medicinas para los cerdos, pues que las llevara y que aguantara hasta que la crisis pasara.
Pero lo mío no era repartir medicinas, y un día le comuniqué mi despido.

viernes, 21 de enero de 2011

BODA DE MI HIJO

Nueve meses y ocho días después de la boda de mi hija se casa mi hijo. El día 14 de Septiembre de 1.997 tuvo lugar la boda en la iglesia del Esparragal, pedanía de Murcia. El sí que tenía el piso preparado.
El banquete se celebró en el mismo restaurante que el de mi hija, y también nos juntamos casi la misma cantidad de personas que en la de mi hija.
En esa fecha mi hijo ya llevaba dos años con empresa propia. Desde que yo dejé la empresa de Diego Marín, estuve unos meses en el paro, y en Septiembre de 1.995 formamos la empresa con el nombre de Manrique y Riquelme S.L. Yo fui el que figuraba como gerente de la empresa, pero los dos hacíamos y ordenábamos por igual. Comenzamos haciendo una vivienda justo lindera a nuestra finca, y, acabada esa obra, comenzamos otra de la misma familia y en la misma finca. Funcionábamos muy bien, mi hijo ya se había cuajado bien en el oficio.
Un día, un amigo mío que hizo el servicio militar conmigo y que trabajaba en una empresa dedicada a la cría y engorde de cerdos como encargado de obras, me dijo si quería irme a trabajar a la empresa en la que él estaba, pues a él le iban a poner en otro puesto de más mando y tenía que dejar en su puesto a una persona de confianza. Le dije que me lo pensaría, y así quedamos; lo comenté con mi hijo y le dije si él se comprometía a llevar la obra solo, me contestó que sí, aunque yo siempre estaría a lo que él necesitara.
Pasaron unos dos meses y, como mi amigo no me había dicho nada, pues yo eché en olvido lo que me había dicho, pensando que se habría arreglado por otro lado. Un día llega mi amigo a la obra y me dice: "Juan ¿es que no te has pensado todavía lo que te dije?". Yo le contesté: "pues yo creía que te habías arreglado por otro lado". Entonces me dijo que su jefe le había presionado para que se cambiara al otro puesto. Hablamos y quedamos de acuerdo.

martes, 18 de enero de 2011

BODA DE MI HIJA

Terminada la obra del edificio, mi hija y su novio ponen fecha para su boda, pero no tenían casa preparada para meterse; tuvimos que trasladarnos al edificio nuevo para poder habilitarles y amueblarles el piso que habíamos comprado, cosa que hicimos en pocos meses.
El día seis de Diciembre de 1.996, día de la constitución, se casa mi hija. La boda fue por la tarde, hacía bastante fresco y mi hija llevaba un vestido de novia algo ligero, yo fui el padrino y fuimos hasta la iglesia andando; recuerdo cómo se refugiaba en mí porque tenía frío, yo le decía: "es que las novias de hoy sois muy presumidas". La boda se celebró en el restaurante BAR DEL CAMPO, en la Matanza de Santomera. Nos juntamos cerca de doscientas cincuenta personas, todo salió como lo teníamos previsto.,
Lo que no teníamos previsto fue la muerte de mi primo Paquito, un hijo de mi tía Concha, una hermana de mi madre, que vivía en Sabadell, provincia de Barcelona. Nos dieron la noticia cuando estábamos terminando el convite; entonces nos fuimos en un coche particular, mi tío Perico, su hija y su marido, que conducía su coche, mi primo Pichules y yo. El entierro tuvo lugar el día ocho, día de la Inmaculada, precisamente el día del santo de mi tía Concha y de su hija Conchita. Cuando salimos de la iglesia, a mi primo Paquito se lo llevaron para Barcelona a incinerarlo, y nosotros nos volvimos para Murcia, así que la boda de mi hija fue agridulce.

viernes, 14 de enero de 2011

COSTOSO ESFUERZO

Se hicieron los planos y se hace la estructura del edificio. Entre la compra del piso y la obra que estábamos haciendo nos quedamos con la cuenta del banco vacía.
La estructura del edificio la hizo una empresa que se dedicaba a eso, pero el resto de la obra la hacíamos mi hijo y yo los fines de semana. Para hacer la fachada de ladrillo visto, le pedí presupuesto a un especialista, y me pidió un millón de pesetas sólo de mano de obra. Lo comento con mi hijo y los dos quedamos de acuerdo en hacerla nosotros; pedí a mi empresa dos semanas de vacaciones en verano, y en ese tiempo hicimos toda la fachada de la vivienda de abajo, que medía más de veinticinco metros, porque la vivienda daba a dos calles.
En la navidad de ese mismo año tomamos otras dos semanas de vacaciones, y terminamos toda la fachada. A continuación, en los fines de semana hicimos las terrazas. Ya sólo quedaban los interiores y el patio de luces; pero todo lo que ganábamos lo empleábamos en la obra.
Una noche, cuando estábamos cenando, mis hijos nos dicen que querían casarse. Mi mujer y yo nos quedamos mirándonos; yo les dije que no estábamos preparados para eso económicamente, pero que, si ellos lo tenían claro, que yo pediría un préstamo para hacer frente a la situación.
Estuve con el director de Caja Murcia y le expuse el caso. Me mandó un perito para que valorara la obra; a los pocos días me llama y me dice que, cuando quiera, me pase por la caja para formalizar el préstamo. Lo comento con mi mujer y con mis hijos y, entonces, mis hijos, que habían reconsiderado lo que yo les dije en la cena, me dicen que no se casan y que siguiéramos haciendo la obra.

martes, 11 de enero de 2011

UN EDIFICIO EN MI CASA

Corrían los años entre 1.988 y 1.990. Cuando hice mi casa aproveché las paredes del patio para construirla; así que la humedad la tenía asegurada. Pensando que tenía que hacer una reforma de bastante envergadura, les dije a mi mujer y a mis hijos que tendríamos que desalojar la casa para hacer la reparación.
Compramos un piso nuevo en la calle del Calvario, se estaba construyendo el edificio, y nos costó 3.850.000 pesetas. Obtuvimos un préstamo para 15 años y, pensando en mi hijo, lo pusimos a su nombre para cuando él se casara.
Una noche estábamos cenando, ya nos habíamos pasado a vivir al piso, comenté de tirar la casa para hacer una nueva en el mismo solar. Mi hijo Juan, que era el presidente del edificio  ya sabía lo que era vivir en comunidad, me dijo: "papá, ¿por qué, en vez de hacer una casa en bajo para vosotros, no hacemos un edificio con semisótano, una vivienda para tí en la planta baja y otra para mí, arriba?"; le dije que me lo pensaría.
Consulté con un arquitecto para hacer los planos y le pregunté si sería mucha la diferencia entre hacer una casa en bajo, o hacer el edificio. El arquitecto me dijo que tendría que valorarlo, y así lo hizo. La vivienda en bajo me costaría unos siete millones de pesetas, y el edificio completo unos trece millones. Lo consulté con la familia, y llegamos a una conclusión, haríamos el edificio para los dos, pero el piso que habíamos comprado sería para mi hija María José; y así quedó acordado.

martes, 4 de enero de 2011

OTRO TRABAJO

A lo largo de mi estancia en la empresa Diego Marín Alarcón realicé diversos trabajos, algunos más destacados de lo habitual, porque, cuando entré en la empresa, los trabajos que ésta realizaba eran en su mayoría de caminos rurales y agrícolas. Como se enteraron enseguida de que mi especialidad consistía principalmente en la construcción de viviendas, la empresa comenzó a tomar obras de más envergadura, hice una casa en una finca experimental en Blanca. Para esa obra contraté a mi cuñado Paco y a mi hijo Juan el año 1.986.

En el año 1.990 hice un chalet en Extremadura para un ingeniero en Santa Cruz de la Sierra, provincia de Cáceres. Terminada esa obra, hice una cámara agraria en Caravaca de la Cruz, provincia de Murcia, y, a continuación, hice la estación de autobuses de Lorca junto a la estación de ferrocarril.
Nada más terminar la estación de autobuses, hice una impulsión de riego entre Lorca y Puerto Lumbreras, concretamente en El Esparragal, para una modernización de regadío. Se hizo la toma buscando el túnel que lleva el agua del trasvase a Almería. Tuvimos que profundizar casi seis metros para hacer la solera de la arqueta que toma el agua del túnel. Se colocaron ochenta metros de tubería de 1.200 m.m. desde la arqueta de la toma hasta la arqueta de las bombas. Esta arqueta medía 15 m x 10 m, sin ningún pilar en el centro y con una profundidad de 5 m. Se colocaron cinco bombas de 200 l x s cada una. Al final de la tubería de impulsión se tuvo que colocar una torre de equilibrio de presión, que medía más de veinte metros de altura.
De allí me pasé a Salamanca para construir otra cámara agraria. A esa obra no me llevé a mi hijo. Se quedó haciendo los remates de la impulsión. Por cierto, allí se despidió y se fue a otra empresa.
Ya llevaba más de nueve años en la empresa, y casi siempre lejos de mi casa; se había ganado dinero, pero el dinero no lo era todo y me planteé dejar la empresa cuando terminara la cámara agraria de Salamanca. Tenía que viajar muchos kilómetros solo y casi siempre de noche, así que comuniqué a mi empresa que, cuando se me terminara el contrato que tenía, ya no seguiría, y dejé la empresa justo a los diez años de comenzar, el día 4 de Noviembre de 1.994.

jueves, 25 de noviembre de 2010

NUEVO TRABAJO EN ANDALUCIA

El día cuatro de Noviembre de 1.984, a las cuatro de la mañana, salí de mi casa con rumbo a Jaén, concretamente al pueblo de Albánchez. Mi trabajo consistía en ordenar a un grupo de veinte obreros para hacer una sustitución de sistema de riego, a base de canal de piezas prefabricadas de hormigón, que se fabricaban en Murcia y se transportaban en camiones hasta el pueblo de destino.
Aquellos trabajos se llamaban trabajos del P.E.R., que significa Plan de Empleo Rural, y la empresa que lo ejecutaba se llamaba TRAGSA, aunque yo iba mandado por la empresa que me buscó, el seguro me lo hizo TRAGSA para el tiempo que duraran las obras. Mi sueldo no era exactamente el que me propuso mi empresa, sino los metros de canal terminados, a un precio acordado entre las dos partes. Así que tuve que poner todo el ingenio que tenía para poder sacar las diez mil pesetas diarias, y lo conseguí hasta tal punto que lo superé.
La empresa que me contrató se llamaba Diego Marin Alarcón, y pronto se dio cuenta del trabajo que estaba realizando. Me llamó a la oficina y me propuso tomar varios pueblos a la vez para obtener más ganancias tanto la empresa como yo. Le dije a mi jefe que me lo pensaría. El me respondió: "pues piénsalo rápido, que a primero de mes salen más pueblos".
El fin de semana siguiente me puse en contacto con unos compañeros con los que había estado trabajando el año 1.978 haciendo canales, y les propuse un sueldo casi el doble de lo que ganaban, más la pensión y la comida, y me lo aceptaron. Comuniqué a mi jefe la decisión, y al mes siguiente comenzamos a trabajar en varios pueblos a la vez, empleando a cerca de cuatrocientos obreros. Mi trabajo consistía en ordenar a los encargados de cuadrilla y vigilar y supervisar los trabajos en cada pueblo.
Dos años estuvimos en esos trabajos, hasta que mi hijo Juan cumplió los dieciséis años y me lo llevé y lo puse a cargo de una cuadrilla de veinte hombres en el pueblo de Albánchez de Ubeda.

martes, 23 de noviembre de 2010

MUERE MI PADRE

Hacía varios años que a mi padre, por motivos de mala circulación, le tuvieron que amputar una pierna. Los médicos recomendaron ponerle una ortopédica, pero él les dijo que no se encontraba con fuerzas para ponerse de pie, y no se la pusieron.
Hasta sus últimos días los pasó en una silla de ruedas. Desde que le cortaron la pierna se le quitaron las ganas de vivir, no se le quitaba el dolor de la pierna que le habían cortado; él decía que le dolían los dedos y el pie, y la pierna la tenía cortada por el muslo. Dos veces se cayó de la cama, porque se incorporaba, y, creyendo que tenía la pierna, se bajaba de la cama, y, al intentar poner los pies en el suelo, se caía.
El día veintiocho de Febrero falleció, y con él se fue una de las personas que yo más quería, porque, no sólo era mi padre, también era mi amigo; y no lo digo por alabarlo, sino porque en los tiempos difíciles de la posguerra, a los padres se les llamaba de "usted", y yo, quizás fuera porque era el menor de los hermanos, pero yo tuteaba a mi padre. Mis hermanos me decían "el papá te va a dar un trompazo por llamarle de "tu", pero no fue así, me fui ganando su confianza, y, más que padre e hijo, nos tratábamos como amigos. Que Dios lo tenga en la gloria, que bien merecida la tenía.

lunes, 22 de noviembre de 2010

POCOS DIAS DESPUES

Convocó al Consejo Rector una noche, y nos reunimos los dieciséis miembros que componían el Consejo Rector. Como único punto del orden del día, era aclarar lo de los diez mil kilos de limón podrido. El presidente, después de abrir la sesión, me pidió una explicación sobre el tema.

Yo le dije que llamara al oficinista y que trajera los libros de entradas y salidas. Se levantó y lo llamó. Entonces le dije al oficinista: "dime los kilos que han entrado de primera y los que han salido, y de segunda igual". Al oficinista se le cambió el color de la cara. Abrió el libro y empezó a leer; en primera habían salido cuatro mil kilos más de los que habían entrado, en segunda habían salido cinco mil kilos más de los que habían entrado. Entonces, dirigiéndome al presidente, le dije: "Entonces, si han salido nueve mil kilos entre primera y segunda más de los que han entrado, ¿me quiere decir, señor presidente, de qué categoría de limón han salido los diez mil kilos de podridos?"
Naturalmente que había tirado diez mil kilos de limones podridos, pero de la partida que había entrado de cítrica. Todos los consejeros se quedaron mirando al presidente, y uno le dijo: "¿para esto nos has convocado?"
Desde entonces el presidente y yo no compaginábamos bien, le había dejado en ridículo delante de todo un Consejo Rector, y eso no me lo iba a perdonar nunca.
En la segunda quincena de Octubre, me propusieron un trabajo para ganar doscientas mil pesetas mensuales; le dije al que me lo propuso que en pocos días le daría la contestación. Yo ganaba en la cooperativa cincuenta y cinco mil pesetas mensuales, y le propuse al presidente que me subiera el sueldo a setenta mil pesetas. Este convocó al Consejo Rector para debatir mi propuesta, y decidieron que no; y así me lo comunicó el presidente.
Con aquellas palabras del presidente, que a mí me sonaron a despido, me fui al teléfono, hice una llamada y confirmé mi nuevo trabajo.
El día dos de Noviembre, Sábado, cobré el mes de Octubre y trabajé, dando instrucciones a la encargada de las mujeres y al chaval que iba a quedarse en mi puesto para que siguieran funcionando sin necesidad de que yo estuviera con ellos. No obstante, cuando venía los Viernes casi de noche, antes de llegar a mi casa, pasaba por la cooperativa para ver si todo funcionaba bien o si tenían algún problema.
Haciendo las cosas de corazón, como yo las hacía, no podía estar tranquilo hasta que tuve la certeza de que ya no me necesitaban.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

DEJO EL PUESTO Y ME MARCHO

Fue duro y penoso el camino, pero lo conseguimos. A principios de la campaña del limón fino del año 1.984 se había comprado al dueño del establo todo el terreno, y se habían hecho nuevas cámaras para desverdizar el limón.
En esas fechas teníamos nuevo presidente. El nuevo presidente, Juan José García Ortuño, otros dos consejeros y yo visitamos varias cooperativas asociadas para ver cómo evolucionaban, y nos gustó su evolución. Entramos a formar parte de la Federación de Cooperativas con el numero 90, y se trabajaba muy bien.
Disponíamos de tres naves y de dos cámaras para desverdizar más de cincuenta mil kilos en cada una; trabajábamos en el almacén unas treinta mujeres y seis hombres, más el oficinista y yo; y en el campo trabajaban otras tantas personas. Ese año se preveían muchos millones de kilos, había una cosecha muy buena, y ya exportábamos a toda Europa y a países del Este.
Pero yo tenía un problema con el presidente. Al contrario del anterior que no se metía en los trabajos del almacén, éste se metía en todo como si él fuera el encargado del almacén, cosa que a mí no me parecía bien. En la campaña anterior ya había tenido una discusión con él porque me cambiaba al personal sin contar conmigo para nada. Le llamé a la oficina y le dije que, mientras yo fuera el encargado del almacén, el que mandaba allí era yo, y no le sentó nada bien.
Por si fuera poco, el oficinista, que era hijo del secretario, lo alarmó diciéndole que en un mes había tirado diez mil kilos de limones podridos. De seguido fue a darme las quejas, yo le dije que convocara al consejo rector para aclararlo.

lunes, 15 de noviembre de 2010

EVOLUCION DE LA COPERATIVA

Como responsable de trabajo de las entradas y salidas, del control de los productos tanto en el almacén como en el campo, y de la evolución de los mercados tanto nacionales como extranjeros, tuve que trabajar duro y con unos horarios muy extensos.
Antes de las siete de la mañana ya estaba en la cooperativa preparando y ajustando los calibradores de la máquina, y a las ocho de la mañana, cuando las mujeres comenzaban, ya lo tenía todo preparado.
Al medio día, cuando se terminaba de trabajar, nos íbamos a comer, y a las cuatro de la tarde comenzábamos otra vez; y, según los pedidos que teníamos, así dependía el horario de terminar la jornada.
Cuando se acercaba la fecha de la campaña del limón fino muchos agricultores habían venido observando la marcha y el funcionamiento de la cooperativa.
La entrada de socios desde que comenzamos, había sido lenta, pero, conforme se iba acercando la campaña, iban entrando más socios. Durante la campaña del limón fino se contrató a un oficinista, y le tuve que habilitar una oficina junto a la mía; entre las dos no llegaban a los ocho metros cuadrados, pero nos surtíamos bien.
Aquello funcionaba. Al principio sólo mandábamos limón a los mercados nacionales, como Madrid, Bilbao o Zaragoza, no disponíamos de marca propia. El presidente, a través de sus amistades , consiguió que un amigo y conocido suyo nos cediera su marca para poder exportar al extranjero. EL LANCERO, así se leía la marca, y el señor que la cedió hacía de representante de la cooperativa. Como se vendía mucho y entraban nuevos socios, el consejo rector decidió solicitar marca propia para agilizar los trámites.

domingo, 14 de noviembre de 2010

FUNDACION DE LA COOPERATIVA

El día seis de Junio de 1.982, comenzamos a trabajar en la cooperativa. Ocho mujeres y yo componíamos el equipo en el almacén, y otras tantas personas en el campo recolectando limón.
La sede se había ubicado en un establo propiedad de uno de los fundadores. Yo, como albañil que era, habilité un cuartichín que tenía el dueño del establo para las medicinas de los terneros y lo convertí en oficina. No disponíamos ni de mesa ni de sillas, el dueño nos prestó lo que él tenía.
Tuvimos que hacer una valla para separar los terneros de la zona en que estaba la máquina en la que trabajaban las mujeres. Los terneros a veces metían la cabeza entre los maderos, y como la mitad de las mujeres trabajaban de espaldas a la valla, estos con el morrillo les empujaban en el trasero; era de risa pero no teníamos otra cosa.
Como se trabajaba sólo para el mercado nacional, los pedidos los hacíamos por la mañana, y por la tarde, las mujeres no venían a trabajar. Propuse al consejo rector hacer una pequeña cámara para derverdizar el limón. Lo aceptaron y, con la ayuda de un chaval que trabajaba con nosotros, hice la cámara en la cual metían hasta veinte mil kilos de limón; teníamos que apilar hasta diez cajas de altura, y como no teníamos maquina elevadora, teníamos que apilarlas y bajarlas todas a mano.
Así fuimos ordenando aquel trozo de establo, que estaba dentro del cauce de la rambla de Santomera con el consiguiente peligro de inundarse si la rambla traía bastante agua de una lluvia.
En el mes de Julio se le compró al dueño el trozo de establo que teníamos ocupado, y, en ese mismo mes, se hizo la escritura de la cooperativa en Abanilla, en la notaría de don Ramon Romá Riera. Los cargos de los trece fundadores quedaron de la siguiente forma:
Presidente, Juan Antón Campillo
Vicepresidente, Juan José Garcia Ortuño
Secretario, José Fernández Laorden
Tesorero, José Villaescusa Verdú
Consejeros, Antonio Marquina Espejo, José Martínez Carrión, Vicente Fernández Campillo, Joaquín Rodríguez Yllescas, Antonio López Martínez. y Francisco Fuster Alemán.
Como interventores de cuentas, Carmelo Molina López y un servidor Juan Manrique Rubio.
Y para el comité de recursos, Tomás Cayuelas Martínez.

jueves, 11 de noviembre de 2010

AÑO 1.982

Después de dejar el bar, seguí trabajando en la construcción, pero iba yo solo y sin socios, hacía obras a particulares.
Me salió una obra para hacer en Yeste, provincia de Albacete, en una aldea llamada Jartos, era una obra de más de cien metros cuadrados y con dos plantas de altura, la acepté y la empecé.
Me hospedaba en Yeste, en la fonda Felipe, el dueño de la obra me pagaba la pensión y la comida, y un sueldo convenido entre los dos; los peones los ponía él. La obra la llevaba bien y a buen ritmo, se trabajaba fuerte pero a gusto. Los fines de semana me venía a mi casa, y los lunes temprano salía para estar a la hora de comenzar en el trabajo.
Mientras tanto, en Santomera estábamos haciendo reuniones entre algunos agricultores para formar una cooperativa del limón, para poder exportar al extranjero y cubrir parte del mercado nacional.
Nos reuníamos todos los sábados por la noche cerca de veinte personas, y en los primeros días de Mayo de 1.982 concretamos y aprobamos, por mayoría de trece personas a favor, que se fundara la cooperativa, y que se le pondría el nombre de EL LIMONAR DE SANTOMERA.
Se decidió el puesto de cada uno en la formacion del consejo rector, y a mí me tocó el de interventor de cuentas junto con otro más.
Me eligieron para el puesto de encargado general, el cual acepté con la condición de que mientras no terminara la obra que estaba haciendo en Yeste no empezaría en la cooperativa, y así lo aceptaron.
El día dos de Junio termino la obra de Yeste. El dueño me pagó y cargué toda la herramienta en un vehículo y me la traje para Murcia.
Allí terminaba otra etapa de mi vida, otra vez dejaba la construcción para dedicarme a otro oficio, el cual desconocía totalmente, aunque yo ya estaba acostumbrado a los cambios.
Este iba a ser un cambio muy importante, pues ya no se trataba sólo de mi casa ni de mi familia, se trataba de que se podían incorporar muchos socios a la cooperativa y de que había que emplear a mucha gente a trabajar, se trataba de muchas familias que podían vivir del trabajo que podía dar la cooperativa.

domingo, 31 de octubre de 2010

PRIMERA COMUNION DE MI HIJO

Ese mismo año hizo la primera comunión mi hijo Juan, y lo celebramos en el bar juntos con la familia. Mi casa del pueblo la alquilamos, y con el dinero que nos daban pagábamos el alquiler del bar.
La idea nuestra era llevar el bar unos años, porque hicimos una clientela muy buena, y aquello marchaba bastante bien; pero mi mujer tuvo que ir al médico por problemas de respiración. El médico le mandó hacerse unas pruebas de alergia y unos análisis, los cuales dieron como resultado que mi mujer, aparte de tener alergia al polvo y otras cosas más, también tenía sinusitis y asma bronquial intrínseco,una enfermedad que le aconsejaba no seguir en el bar, lo primero por el humo del tabaco, y lo segundo por el polvo que se mueve dentro del bar.
Para poder seguir con el bar tuvimos que meter como socia a una hermana de mi mujer, para que le ayudara a ella; pero las cosas no marchaban igual que antes. Mi mujer y yo nos replanteamos de dejar el bar.
Las pruebas que le hicieron y los análisis fueron tajantes, no podía seguir en el bar. Una noche, después de acostarnos, mi mujer y yo hablamos y decidimos dejar el bar, y yo le dije a mi mujer: "el bar sin tu presencia ya no es lo mismo, así que, si tú no lo puedes llevar, lo mejor que podemos hacer es dejarlo".
Avisamos al inquilino de mi casa para que fuera buscando otra casa. Mientras tanto yo fui haciendo contactos con personas que querían quedarse con el bar.
Al finalizar el año, dejamos el bar y nos volvimos a mi casa. El bar no llegó a cerrarse, se lo traspasamos a otro en las mismas condiciones con que lo llevábamos nosotros. Se valoraron todos los muebles, los enseres de la cocina, las bebidas y todo el material que contenían las cámaras, y el día uno de Enero de 1.979 dejamos el bar de la venta nueva, terminando así otra etapa de mi vida.

martes, 26 de octubre de 2010

LLEGA POR FIN LA DEMOCRACIA

Año 1.978, ya estábamos en la democracia, o al menos eso parecía; hacía tres años que Franco había muerto, ese mismo año se celebraron elecciones libres en España, y las ganó por mayoría absoluta el partido de la U.C.D., Unión de Centro Democrático, y entró como presidente del gobierno Adolfo Suarez. Pero antes de las elecciones se había restaurado la monarquía en España, ya teníamos nuestros flamantes Reyes, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón y Doña Sofía de Borbon y Grecia, que ya tenían a sus tres hijos; la primera fue la princesa Elena, la segunda fue la princesa Cristina y el tercero fue el principe Felipe.
En enero de ese mismo año, alquilé la venta en la que había conocido a mi mujer, y la convertí en un bar, al cual nos pasamos a vivír; dormíamos en una habitación que yo había preparado para ello, y allí dormíamos los cuatro de la familia.
Pagábamos de alquiler diez mil pesetas mensuales, más los gastos de los servicios. Nos iba bien porque yo no dejé de trabajar en la construcción, pero como iba yo solo, podía hacer escapes de tiempo ciertos días para aprovisionar el bar de las cosas necesarias.
El coche que tenía, que era el que me hizo irme a Suiza, lo cambié por una furgoneta para poder transportar los materiales que necesitaba en el bar, y para traer vino de Jumilla, a donde iba dos veces por semana, porque también hacía venta ambulante de vino y refrescos.
Mi mujer era la pieza fundamental del bar, llevaba la barra desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche, que era cuando terminaba de limpiar el bar; también llevaba la cocina, y, además también se mataban todas las semanas un cerdo y dos o tres corderos.
Yo me levantaba a las seis de la mañana para abrir el bar, y estaba hasta las nueve menos cuarto. Mi mujer, después de levantar a mi hijo y mandarlo al colegio, me sustituía en la barra, y yo me iba a trabajar en la construcción con un señor que tenía varias fincas. Trabajaba de nueve a una y de tres a siete de la tarde, así que a medio día sustituía a mi mujer en la barra para que ella preparara la mesa para comer nosotros.
Por la tarde, cuando los obreros terminaban su jornada y algunos pasaban por el bar, yo ya estaba allí para apoyar a mi mujer en la barra. La verdad es que trabajábamos mucho pero nos iba bien.

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