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domingo, 31 de octubre de 2010

PRIMERA COMUNION DE MI HIJO

Ese mismo año hizo la primera comunión mi hijo Juan, y lo celebramos en el bar juntos con la familia. Mi casa del pueblo la alquilamos, y con el dinero que nos daban pagábamos el alquiler del bar.
La idea nuestra era llevar el bar unos años, porque hicimos una clientela muy buena, y aquello marchaba bastante bien; pero mi mujer tuvo que ir al médico por problemas de respiración. El médico le mandó hacerse unas pruebas de alergia y unos análisis, los cuales dieron como resultado que mi mujer, aparte de tener alergia al polvo y otras cosas más, también tenía sinusitis y asma bronquial intrínseco,una enfermedad que le aconsejaba no seguir en el bar, lo primero por el humo del tabaco, y lo segundo por el polvo que se mueve dentro del bar.
Para poder seguir con el bar tuvimos que meter como socia a una hermana de mi mujer, para que le ayudara a ella; pero las cosas no marchaban igual que antes. Mi mujer y yo nos replanteamos de dejar el bar.
Las pruebas que le hicieron y los análisis fueron tajantes, no podía seguir en el bar. Una noche, después de acostarnos, mi mujer y yo hablamos y decidimos dejar el bar, y yo le dije a mi mujer: "el bar sin tu presencia ya no es lo mismo, así que, si tú no lo puedes llevar, lo mejor que podemos hacer es dejarlo".
Avisamos al inquilino de mi casa para que fuera buscando otra casa. Mientras tanto yo fui haciendo contactos con personas que querían quedarse con el bar.
Al finalizar el año, dejamos el bar y nos volvimos a mi casa. El bar no llegó a cerrarse, se lo traspasamos a otro en las mismas condiciones con que lo llevábamos nosotros. Se valoraron todos los muebles, los enseres de la cocina, las bebidas y todo el material que contenían las cámaras, y el día uno de Enero de 1.979 dejamos el bar de la venta nueva, terminando así otra etapa de mi vida.

martes, 26 de octubre de 2010

LLEGA POR FIN LA DEMOCRACIA

Año 1.978, ya estábamos en la democracia, o al menos eso parecía; hacía tres años que Franco había muerto, ese mismo año se celebraron elecciones libres en España, y las ganó por mayoría absoluta el partido de la U.C.D., Unión de Centro Democrático, y entró como presidente del gobierno Adolfo Suarez. Pero antes de las elecciones se había restaurado la monarquía en España, ya teníamos nuestros flamantes Reyes, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón y Doña Sofía de Borbon y Grecia, que ya tenían a sus tres hijos; la primera fue la princesa Elena, la segunda fue la princesa Cristina y el tercero fue el principe Felipe.
En enero de ese mismo año, alquilé la venta en la que había conocido a mi mujer, y la convertí en un bar, al cual nos pasamos a vivír; dormíamos en una habitación que yo había preparado para ello, y allí dormíamos los cuatro de la familia.
Pagábamos de alquiler diez mil pesetas mensuales, más los gastos de los servicios. Nos iba bien porque yo no dejé de trabajar en la construcción, pero como iba yo solo, podía hacer escapes de tiempo ciertos días para aprovisionar el bar de las cosas necesarias.
El coche que tenía, que era el que me hizo irme a Suiza, lo cambié por una furgoneta para poder transportar los materiales que necesitaba en el bar, y para traer vino de Jumilla, a donde iba dos veces por semana, porque también hacía venta ambulante de vino y refrescos.
Mi mujer era la pieza fundamental del bar, llevaba la barra desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche, que era cuando terminaba de limpiar el bar; también llevaba la cocina, y, además también se mataban todas las semanas un cerdo y dos o tres corderos.
Yo me levantaba a las seis de la mañana para abrir el bar, y estaba hasta las nueve menos cuarto. Mi mujer, después de levantar a mi hijo y mandarlo al colegio, me sustituía en la barra, y yo me iba a trabajar en la construcción con un señor que tenía varias fincas. Trabajaba de nueve a una y de tres a siete de la tarde, así que a medio día sustituía a mi mujer en la barra para que ella preparara la mesa para comer nosotros.
Por la tarde, cuando los obreros terminaban su jornada y algunos pasaban por el bar, yo ya estaba allí para apoyar a mi mujer en la barra. La verdad es que trabajábamos mucho pero nos iba bien.

domingo, 24 de octubre de 2010

NACIMIENTO DE MI HIJA

Año 1.974, otra alegría en mi casa, el día 18 de Marzo nace mi hija María José, justo a los cuatro años y un mes de haber nacido mi hijo Juan, y a la misma hora aproximadamente. Mi mujer fue asistida en el parto por el mismo comadrón que asitio a mi hijo, y en la misma cama, y en mi presencia.
Ese mismo año compro la tierra en el campo de la matanza, una finca de unos siete mil metros cuadrados aproximadamente; el costo de la finca fue de 252.000 pesetas, y, como no tenía todo el dinero para pagarla, mi suegro nos prestó 20.000 pesetas, y se las devolví a los pocos meses, y como todavía me faltaba dinero para terminar de pagarla, el dueño de la tierra me prestó las 25.000 pesetas que me faltaban, sin cobrarme rédito alguno, y antes de los dos meses ya se las había devuelto.
Ese mismo año en el mes de Mayo planté los limoneros, y los tuvimos que regar con cubas porque la tierra todavía no tenía dotación de agua.
Ese mismo año conseguimos dotación de agua para regar la tierra e hicimos las correspondientes canalizaciones y tuberías.
Y ese mismo año moría mi suegro en el hospital provincial de Murcia, el día veintinueve de Diciembre.

sábado, 23 de octubre de 2010

EMIGRO A SUIZA

Consciente de la situación en que estábamos, comencé a pensar qué es lo que iba a hacer, mi sueldo no daba para llevar la casa y para pagar las letras del coche, a mis dos socios les pasaba lo mismo que a mí, aunque ellos me animaban diciéndome "verás cómo salimos de esta", "claro que lo vói a ver, pero antes de que termine el mes" les dije yo.
Yo tenía varios amigos trabajando en el extranjero, y pensé escribirle a uno de ellos, así lo hice y pronto me mandó contestación y una dirección, a la cual escribí lo más rápido posible.
Solo pasaron diez días cuando el cartero trajo a mi casa una carta certificada, la cual contenía un contrato de trabajo para Suiza.
Se lo dije a mis socios y estos no lo vieron muy acertado porque estábamos haciendo un chalet en El Raal y los replanteos los hacía yo; pero ellos entendían mi situación y lo aprobaron. Yo tenía que solucionar el problema del coche.
Pocos días después vendí la motocicleta que tenía, para hacer frente a la primera letra del coche, y dejarle a mi mujer algun dinero, y dos días más tarde marché para Suiza, dejando otra vez lo que más quería que era mi mujer, mi hijo, mi casa, y mi España.
Seis largos meses estuve en Suiza trabajando, cuando reuní el dinero que necesitaba, comuniqué a la oficina que me venía para España. Como la campaña de trabajo ya estaba terminando, en la oficina me dijeron que el viaje a España me lo pagaba la empresa, pero con una condición, que al año próximo tenía que volver a Suiza a trabajar, yo les contesté que no, que el viaje me lo pagaba yo.
Una semana mas tarde salí de Zurich con dirección a España, al año siguiente recibí una carta con otro contrato de trabajo para el mismo sitio, pero ya no lo usé, las cosas me iban bien, tenía trabajo, y estaba junto a los míos que era lo que más quería.

martes, 19 de octubre de 2010

COMPRO COCHE NUEVO

Nos juntamos cuatro trabajando, tres oficiales y un peón, mi cuñado Paco se hizo autónomo y el otro oficial también, pero como había que dar de alta al peón, yo, aparte de hacerme autónomo, me tuve que hacer empresario.
Aquello funcionaba y marchaba bien, íbamos a trabajar en mi coche, pero éste ya estaba viejo y no estaba para darle caña.
Un día de viernes que era fiesta en Murcia, cogimos el coche y nos fuimos a las costas de Orihuela para ver los trabajos que allí se estaban haciendo. En la zona de Torrevieja había muchas obras comenzadas y entramos a preguntar en una de ellas, los trabajadores nos indicaron las oficinas y nos fuimos hacia ellas.
Nos recibió un hombre bien vestido, nos invitó a que nos sentáramos en su oficina, y nos preguntó qué queríamos, nosotros le preguntamos si tenía obras para hacer, y si podíamos contratar alguna, el hombre le dio a la cabeza en positivo y nos dijo "pues viene bien vuestra pregunta porque me acaban de traer unos planos para un grupo de duples".
Se levantó y de una estantería extrajo unos planos y los puso encima de la mesa, los fue enseñando uno a uno; eran sencillos de hacer, hablamos de precios y llegamos a un acuerdo. El aparejador nos dijo que preperaría el contrato y que el próximo lunes podiamos ir a firmarlo. Nos despedimos y nos marchamos.
Por el camino de vuelta, comentábamos la obra y los gastos que conllevaba; había que quedarse a dormir en la zona del trabajo y comer los cinco días de la semana. Teníamos que ir por lo menos cinco a trabajar, y eso suponía un gasto bastante considerable.
Como los tres eramos socios, yo les propuse que, si queríamos ahorrarle gastos a la obra, lo mejor que podíamos hacer era comprar un coche nuevo y así podemos venir todos los días y volver a dormir a nuestras casas.
Dicho y hecho, al día siguiente, sábado, nos fuimos a Murcia a ver coches, entramos a un concesionario de la casa Simca, y allí mismo se compró un Simca 1200 color oro, como entrada entregué el coche viejo valorado en 35.000 pesetas, pues el resto hasta las 175.000 pesetas en letras a dos años más los intereses.
El lunes siguiente no trabajamos y nos vamos los tres en el coche nuevo a firmar el contrato de la obra que íbamos a hacer en la costa.
En la puerta de la oficina había un cartel colgado; nos paramos a leerlo y nos miramos unos a otros sin decir palabra, con letras mayúsculas y bien grandes ponía CERRADO POR QUIEBRA.
No dábamos crédito a lo que estábamos viendo, si dos días antes había trabajando un montón de obreros, allí no había nadie en la obra y estaba todo paralizado.

lunes, 18 de octubre de 2010

DESPUES DE CASADO

Despues de casado seguí trabajando en la construccion. Mi cuñado Paco me dijo que me fuera con él, porque entre los dos podíamos ganar más dinero, el trabajo en mi empresa estaba bien pero el sueldo no daba nada más que para llevar la casa para adelante, pero nada más.

Se lo dije a mi jefe y amigo Porfirio, porque con él no tenía secretos; él me dijo que si quería probar que lo hiciera, y que, si no me iba bien, que volviera que mi puesto lo tenía allí.

Comenzamos a hacer obras, le trabajamos a David Castejon haciendo chalet de lujo. Yo todavía estaba asegurado con mi jefe Porfirio, y todos los meses le abonaba el importe del seguro; y mi cuñado Paco hacía lo mismo con David Castejón.

A los pocos meses vimos que nos iba bien. Nos salieron más obras para hacer, pero obras directas para nosotros; como para hacer esas obras teníamos que contratar más personal, decidimos hacernos autónomos; pero eso no era suficiente, teníamos que hacer empresa.

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