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martes, 19 de octubre de 2010

COMPRO COCHE NUEVO

Nos juntamos cuatro trabajando, tres oficiales y un peón, mi cuñado Paco se hizo autónomo y el otro oficial también, pero como había que dar de alta al peón, yo, aparte de hacerme autónomo, me tuve que hacer empresario.
Aquello funcionaba y marchaba bien, íbamos a trabajar en mi coche, pero éste ya estaba viejo y no estaba para darle caña.
Un día de viernes que era fiesta en Murcia, cogimos el coche y nos fuimos a las costas de Orihuela para ver los trabajos que allí se estaban haciendo. En la zona de Torrevieja había muchas obras comenzadas y entramos a preguntar en una de ellas, los trabajadores nos indicaron las oficinas y nos fuimos hacia ellas.
Nos recibió un hombre bien vestido, nos invitó a que nos sentáramos en su oficina, y nos preguntó qué queríamos, nosotros le preguntamos si tenía obras para hacer, y si podíamos contratar alguna, el hombre le dio a la cabeza en positivo y nos dijo "pues viene bien vuestra pregunta porque me acaban de traer unos planos para un grupo de duples".
Se levantó y de una estantería extrajo unos planos y los puso encima de la mesa, los fue enseñando uno a uno; eran sencillos de hacer, hablamos de precios y llegamos a un acuerdo. El aparejador nos dijo que preperaría el contrato y que el próximo lunes podiamos ir a firmarlo. Nos despedimos y nos marchamos.
Por el camino de vuelta, comentábamos la obra y los gastos que conllevaba; había que quedarse a dormir en la zona del trabajo y comer los cinco días de la semana. Teníamos que ir por lo menos cinco a trabajar, y eso suponía un gasto bastante considerable.
Como los tres eramos socios, yo les propuse que, si queríamos ahorrarle gastos a la obra, lo mejor que podíamos hacer era comprar un coche nuevo y así podemos venir todos los días y volver a dormir a nuestras casas.
Dicho y hecho, al día siguiente, sábado, nos fuimos a Murcia a ver coches, entramos a un concesionario de la casa Simca, y allí mismo se compró un Simca 1200 color oro, como entrada entregué el coche viejo valorado en 35.000 pesetas, pues el resto hasta las 175.000 pesetas en letras a dos años más los intereses.
El lunes siguiente no trabajamos y nos vamos los tres en el coche nuevo a firmar el contrato de la obra que íbamos a hacer en la costa.
En la puerta de la oficina había un cartel colgado; nos paramos a leerlo y nos miramos unos a otros sin decir palabra, con letras mayúsculas y bien grandes ponía CERRADO POR QUIEBRA.
No dábamos crédito a lo que estábamos viendo, si dos días antes había trabajando un montón de obreros, allí no había nadie en la obra y estaba todo paralizado.

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