BLOG DE MANRIQUE

miércoles 1 de junio de 2011

SUS MEJORES AÑOS

Tenía yo trece años cuando comencé a trabajar a sueldo. Mi madre se encontraba en los mejores momentos de su vida; mi hermano mayor había hecho el servicio militar y se echó novia, mi otro hermano estaba haciendo el servicio militar en Africa, mi hermana Lola estaba sirviendo en Murcia, y mi padre, trabajando. Mi hermana Isabel ayudaba a mi madre en las labores de la casa, y yo, trabajando, ¡qué más podía desear mi madre si, además de todo eso, tenía casa propia!...

La alegría de mi madre seguía. Mi hermano mayor se casaba allá por el año 1959 y además con una casa nueva y sin deber ni una peseta. Eso era motivo de satisfacción para mis padres y para toda la familia.

Pero todavía les vendrían más alegrías a mis padres, en el año 1961 se casa mi otro hermano, y, como yo, trabajaba en la construcción. Mis padres le cedieron la mitad de su casa, y, entre él, el novio de mi hermana Isabel y yo, le preparamos la casa, y el día 25 de Febrero de año 1961 se casó.

Al año siguiente se casó mi hermana Lola y se fueron a vivir de alquiler a la Alberca, pero pronto se hicieron casa en la parte posterior de la de sus suegros. También a mis padres les causó alegría el ver que ninguno de sus tres hijos casados dependían de casa ajena.

Yo comencé a salir al extranjero a trabajar. El año 1962 me fui a Francia a la vendimia, el año 1963 mi fui a Alemania a trabajar en la construcción y al año siguiente me fui a Francia a trabajar también en la construccion. Ese mismo año, antes de irme a Francia, se casó mi hermana Isabel, concrétamente el día 14 de Marzo de 1964.

Tambien mi hermana Isabel, cuando se casó, se metió en casa propia. Mis padres gozaban de ver a sus hijos casados y con casa propia.

Ya sólo quedaba yo, el benjamín de la casa. Mi padre trabajando, yo trabajando, y mi madre con cuatro nietos. A ella se le habían terminado las penas que tanto le habían hecho sufrir.

sábado 28 de mayo de 2011

LA VIDA EMPEZABA A MEJORAR

A mi madre se le cambió la cara al ver que sus hijos podían comer. Mi hermana Lola se fue a servir a una casa de señores, y, aunque no ganaba mucho, al menos comía y vestía en la casa donde estaba sirviendo, y en mi casa había una boca menos que alimentar.

Pero otra vez vino la pesadilla de la vivienda; el dueño de la casa en que viviamos residía en Barcelona y le comunicó a mi padre que vendía la casa; yo observaba en mi madre la cara de angustia que puso cuando se lo dijo mi padre. Pero mi padre, dándole ánimo, le dijo: "no te preocupes, que de esta casa no salimos".

Yo no había cumplido todavía los nueve años ni mi hermana Isabel los once cuando mi padre tomó la decisión de que ya no fuéramos al colegio ninguno de los dos, cambiamos el colegio por el trabajo de la tierra. Mi madre nos daba ánimo para que trabajáramos. Nosotros no entendíamos aquel cambio, pero mi madre nos decía: "algún día lo entenderéis", y nos sonreía.

Pasamos cuatro años trabajando en la agricultura, plantábamos pimientos, algodón, tomates, melones y sandías, y también criábamos novillos para después venderlos y recoger dinero. Y fruto del trabajo de mis padres, de mis hermanos y mío, mi padre compró la casa en la que vivíamos.

Fue entonces cuando, viendo la cara de alegría de mi madre, comprendí por qué nos habían sacado del colegio a mi hermana y a mí con tan corta edad. Había merecido la pena, ya no vería más a mi madre angustiada porque tenía que dejar la casa en que vivía.

viernes 27 de mayo de 2011

AÑO 1.936

En el año 1.936 estalla la guerra civil española y mi padre se va a la guerra; mi madre se queda con los dos hijos que tenía, y, en plena guerra, nace mi hermana Lola. Ya tenía mi madre otra boca para alimentar; así que se encontró con tres hijos para alimentar, un alquiler que pagar todos los meses y, lo que era mas triste, con mi padre en la guerra.

Por mucho que me contaran mis padres y mis hermanos mayores, nunca llegaría a saber las calamidades que mi madre pasó mientras mi padre estuvo en la guerra, sólo Dios y ella lo sabían.

El año 1939 termina la guerra y mi padre vuelve a casa, gracias a Dios, porque no en todas las familias se pudo decir lo mismo. Mis padres comenzaron a rehacer su vida otra vez, y en Agosto del año 1940 nace mi hermana Isabel, y en el mismo mes del año 1942 nací yo.

Todo lo escrito aquí de mis padres hasta que yo tuve cuatro o cinco años fue contado por mis padres y mis hermanos nayores, pero, a partir de esa edad, ya recuerdo yo lo que mi madre hacía y lo que padecía por nosotros. Yo obsevaba a mi madre cuando nos mandaba al colegio a mi hermana Isabel y a mí, y no tenía para darnos un bocadillo; menos mal que en la escuela nos daban un bocadillo y un vaso de leche en polvo que mandaban del extranjero, pero a mi madre se le notaba en el rostro la angustia de ver que no podía dar a sus hijos aquello que necesitaban.

Poco a poco se iba regulando el trabajo y mi padre y mis dos hermanos mayores se colocaron a trabajar en la finca Villaconchita, propiedad de don Antonio Murcia. No era mucho lo que ganaban, pero al menos se empezaba a comer.

lunes 21 de febrero de 2011

MUERE MI MADRE

El día 28 de Septiembre del año 2.000 muere mi madre a la edad de noventa años, ese día tuve lugar de reflexionar sobre la vida de mi madre. Según me contaba ella y así consta, mi madre nació el día diez de Febrero del año 1.910, hija de Pedro Rubio Navarro y de Isabel Alcaraz Marquina. Fue la segunda de las tres que tuvieron mis abuelos; primero nació su hermana María, después nació ella y después su hermana Isabel.

Mi abuela murió al poco tiempo de nacer su hija Isabel, y mi abuelo quedó viudo y con tres hijas pequeñas. Mi tía María, que entonces no tenía los doce años, debía ocuparse de hacer las labores de la casa y cuidar de sus hermanas. Era demasiada carga para una niña tan pequeña. Mi abuelo buscó mujer y se volvió a casar, y una tía de mi madre que no tenía hijos le dijo a mi abuelo que le dejara a mi madre para que ella se hiciera cargo de la pequeña y así poder llevar entre todos a las tres niñas. Mi abuelo accedió y se la llevó.

Mi madre se crió como una reina en casa de su tía María, y la nueva mujer de mi abuelo comenzó a tener hijos, hasta llegar a cinco.

Mi madre se hizo adulta y conoció a mi padre, se hicieron novios y se casaron allá por el año 1.930. Se fueron a una casa de alquiler en la calle Alfonso XIII, donde nacimos los cinco hermanos que somos. En el año 1.944 el dueño de la casa la puso en venta, pero mis padres no disponían de dinero para comprarla y tuvieron que buscar otra de alquiler para cambiarse.
En la calle Alta numero 7 encontraron casa y allí nos trasladamos, pero fue en la primera y antes de que naciéramos mi hermana Isabel y yo, cuando mis padres comienzan a tener dificultades económicas.

miércoles 16 de febrero de 2011

JUEZ DE PAZ

En el año 1995 me presenté a la elección de juez de paz sustituto por Santomera, junto con Juan López Pérez, y salimos elegidos para un mandato de cuatro años, en los cuales tuve numerosas intervenciones. En ese puesto, aunque poco, cobraba los días que sustituía al titular.
En el año 1.996 fundamos la Feria del Limón entre unos cuantos compañeros. Fue un éxito total, hicimos la feria durante tres años seguidos. Combinamos la feria con el Día del Ayuntamiento y la fiesta de Santomera. Se promocionaba el producto de nuestra tierra, que no era otro que el limón. Tuvo tal éxito que en el año 1.998 nos invitaron a participar en la Feria Internacional de Silleda en Galicia. Tuvimos un éxito rotundo, se hicieron contratos de ventas de limón para el extranjero y se repartieron más de cinco mil kilos de limones en bolsitas de medio kilo, y quedamos invitados para el año siguiente por la Xunta de Galicia.

Pero al año siguiente se celebraron elecciones regionales y municipales, y, en Santomera, hubo cambio de gobierno municipal. Ese año no se hizo la Feria del Limón, y, los que habíamos hecho posible que el producto de nuestra tierra fuera promocionado dentro y fuera de nuestras fronteras, quedamos destituidos. Las tres banderas que ondeaban en la Feria de Silleda ya no lo volverían a hacer, aquella promoción del producto de nuestra tierra tampoco se repitió en Silleda, pero, a quienes lo hicimos posible, nos queda el orgullo de haber hecho un bien por nuestro pueblo y por nuestro producto.

En Silleda ondeó la bandera de nuestro pueblo, Santomera, también la de Felime, y, por supuesto, la de la Region de Murcia, de la cual me siento orgulloso como murciano que soy. A los compañeros que colaboraron juntos conmigo, Ambrosio, Mirete, Alberto, Pedro Artés, Fernando, Pepito el NI, Juan Antonio, Javier y otros más, muchas gracias por compartir un proyecto que sólo pretendía hacer un bien por nuestro pueblo.

miércoles 2 de febrero de 2011

TRABAJOS SOCIALES

A lo largo de mis años desempeñé varios trabajos sociales sin remuneración económica. El primero de ellos fue en la asociación de padres de alumnos en el colegio Virgen del Rosario de Santomera, al cual iba mi hijo Juan. Estuve unos cuatro años; después a mi hijo lo pasaron al colegio Ricardo Campillo, que lo hicieron nuevo, y ya dejé de ser de la asociación en el otro colegio.

Después del año 1978 estuve en la junta directiva del Grupo de Propietarios del Campo de la Matanza, en el que llegué a ser el presidente. Pasados unos años, la junta directiva y yo acordamos pasar el grupo a la Comunidad de Regantes del Azarbe del Merancho de Santomera, a la cual entré como vicepresidente, y a los pocos años, el presidente que había dejó el puesto y se convocó una asamblea para elegir nuevo presidente. Me presenté al puesto y fui elegido por votación. Hasta el día de hoy, dieciséis de Febrero del 2011, todavía sigo en el cargo.

En el año 1982 fundamos una cooperativa para manipular y vender nuestra producción de limón. Éramos trece los que la fundamos, y a mí me tocó ocupar el puesto de interventor de cuentas, puesto que desempeñé durante catorce años. A día de hoy todavía sigo siendo socio de la cooperativa.

martes 1 de febrero de 2011

ME JUBILO

En los últimos días del mes de Agosto del año 2007 me jubilo con sesenta y cinco años cumplidos, mi etapa laboral se habia acabado. Mi hijo no se lo creía cuando llegué del trabajo y saqué la caja de las herramientas del coche.

Mi hijo me dijo : "papá, ¿es que es verdad que no vas a trabajar más, con lo que a tí te gusta el trabajo?", y yo le contesté : "mira hijo, a lo largo de mi vida laboral, desde que tenía nueve años cuando comencé, me fui forjando dos ilusiones, una era llegar trabajando hasta los sesenta y cinco años, que para mí era señal de que gozaba de buena salud, y la otra ilusión que yo me forjé era no seguir trabajando después de cumplir los sesenta y cinco años; por lo tanto, voy a comenzar mi segunda ilusión, y, para no caer en la tentación, lo mejor que puedo hacer es bajar las herramientas del coche.

Así que, a fecha de hoy, dos de Febrero de dos mil once, llevo ya más de tres años jubilado y lo llevo bastante bien. De momento estoy disfrutando de mis cinco nietos, los dos de mi hjo, Juan que cumplirá once años el día veitiocho de Junio y Lucía que cumplirá ocho años el día dieciséis de Junio; y por parte de mi hija, Irene que cumplira diez años el día ocho de Febrero, Andrea que cumplirá siete años el día dieciséis de Febrero, y Gonzalo que cumplirá cinco años el día diez de Febrero.

Y por supuesto también difruto de mis hijos Chari y Jesús con sus respectivas parejas, y, como no podía ser menos, de mi esposa Emilia. El día tres de Mayo próximo hará cuarenta y dos años que nos casamos. Con todos ellos estoy disfrutando de mi jubilacíon, a los nietos llevándolos y trayéndolos del colegio, y, a los demás, haciéndoles algún "mandado" que otro si se presenta.

sábado 29 de enero de 2011

AÑO 2000 VUELVO CON MI HIJO

Durante el tiempo que estuve en la empresa C.I.C., mi hijo con sus trabajadores se dedicaba a hacer las terminaciones de los embalses, los cabezales, y los cercados de los embalses. Sin embargo, no dejó de trabajarle a la empresa de las granjas; mi amigo Félix se había hecho cargo de las obras otra vez y le daba los trabajos a mi hijo.

Se encontraba mi hijo haciendo en Valencia, entre Ayora y Alpera, las naves que no se hicieron antes por culpa de la crisis del cerdo. Un día me dice mi hijo: ¨Papá, el Félix me ha dicho que tengo que hacer una granja nueva en la provincia de Granada, concretamente en Darro, y yo le he respondido que no puedo estar en Valencia y en Granada a la vez, y me ha contestado que tienes que hablar con él". Llamo a Félix y le digo: "¿qué pasa con esto que me dice mi hijo?", y él me contesta: "Juan, me ha dicho el jefe José Luis Muñoz que la granja de Darro la tienes que hacer tú". Le expongo mi situación , y me vuelve a decir: "Juan, que la tienes que hacer tú".

Visto el panorama, hablo con mi jefe Fernando Luis y le expongo el caso. Este, después de darle a la cabeza negativamente, me dice:" Juan, si no fuera porque se trata de tu hijo, te diría que no te fueras, pero, tratándose de él, ya no te lo puedo decir". Así que en el verano del año 2000 me fui otra vez a trabajar con mi hijo, todavía no había terminado la granja de Valencia, y yo tuve que desplazarme a Granada con un aquipo de obreros para empezar, mientras él terminaba en Valencia.

Terminada la granja de Granada, que duró dieciocho meses, nos vinimos para Murcia y comenzamos a trabajarle a la empresa SARCO, que se dedicaba a obras públicas. Con aquella empresa estuvimos casi tres años en distintos municipios de Murcia y Alicante.

Un día nos vino a ver a mi casa una persona que habia estado de encargado con SARCO y que nos conocía bien; venía acompañado de otras dos personas más. Nos plantearon comenzar unos dúplex en el termino municipal de Guardamar del Segura, provincia de Alicante. Nos expusieron sus condiciones y las aceptamos. En poco más de dos años le edificamos tres grupos, uno de catorce, otro de diecisiete y otro de treinta y cinco; en total, sesenta y seis dúplex.
Como en aquella urbanización no dejaban construir más, decidimos comenzar a construir por nuestra cuenta. Hicimos dos duplex en el campo de la Matanza de Santomera, y después, un edificio de cinco viviendas en Santomera como promotores. Se vendieron los dos dúplex, y, de los cinco pisos del edificio, sólo se vendieron tres; la construcción cayó en picado y quedó paralizado el sector de la construcción.
En la entidad bancaria de CAJA MURCIA teníamos el prestamo del edificio, pero no se veía forma de vender los dos pisos que quedaban. Le propuse a mi hijo escriturar un piso cada uno y así nos quitábamos el préstamo del banco. Así lo hicimos, y en el mes de Febrero del año 2008 se eliminó el préstamo de la obra.

jueves 27 de enero de 2011

ENTRO EN C.I.C.

Fernando Luis Cánovas Mateo, dueño de la empresa C.I.C., se enteró de que yo no estaba ya trabajando en la empresa de las granjas, y me llamó para que habláramos; él tenía un equipo de ingenieros industriales agrícolas, y, aparte, se dedicaba a hacer embalses para riego y montaje de cabezales e instalaciones de riego por goteo.

Tenía él un socio para hacer los embalses, pero estaban en trámite de separación. Había alquilado una nave en el campo de La Matanza de Santomera y allí tenía las oficinas, una para los ingenieros y la otra para el resto del personal. La parte alta de esta última la estaba habilitando para un despacho para su padre y para él.

El destino quiso que su padre enfermara y muriera, y él se quedó sin la persona que le daba asesoramiento y confianza en cada momento. Acudí a su llamada para hablar con él. El ya me conocía bien, me expuso su caso y me ofreció el puesto de encargado general, para hacer embalses y cabezales para riego por goteo.

Acepté sus condiciones y se me instaló una mesa de despacho en la oficina de abajo. Yo, para él, quedaba en la empresa como su asesor y su hombre de confianza en el campo de trabajo que a mí me competía, claro. Aunque nunca se podría comparar, yo iba a hacer parte de las funciones que su padre hubiera podido hacer.

A lo largo de dos años y medio que estuve trabajando con él, realizamos muchos trabajos de importancia, entre ellos tengo que destacar un embalse que le hice a la empresa BABIPLAT de mi amigo Juan Antón Campillo.

La importancia de este embalse consistía en que iba casi totalmente sobre nivel del terreno, con una altura de cinco metros y un diámetro de cincuenta metros de interior, para una capacidad útil de diez mil metros cúbicos.

domingo 23 de enero de 2011

PASO A DALLAND IBRID

Cambio la gerencia de la empresa a nombre de mi hijo y me incorporo a la empresa de las granjas que se llamaba ¨DALLAN HIBRID¨. Comencé haciendo una granja entre Bullas y Cehegín, en una finca que habían comprado y que se le llamaba ¨LA GARROBERA¨.

Como yo tenía que buscar al personal para trabajar, pronto incorporé a mi hijo para hacer trabajos en la empresa en la que yo trabajaba. Necesitaba mucho personal, y mi hijo tuvo que buscar más obreros para hacer frente a todo el trabajo que habia.

Más de dos años estuve en la empresa trabajando, y, en ese tiempo, hice diversos trabajos en distintos lugares; terminada da granja de ¨LA GARROBERA¨, pasé a la zona de Valencia. Allí habían comprado una finca entre Ayora, de la provincia de Valencia, y Alpera, de la provincia de Albacete. Esta finca tenía una granja vieja y abandonada.

Aparte de las naves nuevas que se hacían, había que remodelar las viejas existentes, y cada día mi hijo tenía más trabajo. Pero como pasa en todas las cosas, siempre tienen sus altos y sus bajos, y llegó un año de bajos precios en la carne de cerdo, y tuvieron que aminorar la producción de lechones, y, por supuesto, paralizar la marcha de las obras. No se paró al cien por cien, pero se quedaron relentizadas las obras; comenzaron por despedir a los albañiles que hacían el mantenimiento de la región de Murcia.

Dándome cuenta de que me quedaba sin trabajo, un día me fui a la oficina para conversar con el jefe, le dije que, dada la situacion que estábamos atravesando, lo mejor sería que me dieran de baja en la empresa, ya que allí, casi no tenía nada que hacer, y que yo no estaba por meterme en las naves para hacer mantenimiento. El jefe me dijo que yo no tenía que hacer mantenimiento, que me quedara, y que, si tenía que estar una temporada llevando con el coche con que yo llevaba a las distintas granjas de la región las medicinas para los cerdos, pues que las llevara y que aguantara hasta que la crisis pasara.

Pero lo mío no era repartir medicinas, y un día le comuniqué mi despido.

viernes 21 de enero de 2011

BODA DE MI HIJO

Nueve meses y ocho días despues de la boda de mi hija se casa mi hijo. El día 14 de Septiembre de 1.997 tuvo lugar la boda en la iglesia del Esparragal, pedanía de Murcia. El sí que tenía el piso preparado.

El banquete se celebró en el mismo restaurante que el de mi hija, y también nos juntamos casi la misma cantidad de personas que en la de mi hija.

En esa fecha mi hijo ya llevaba dos años con empresa propia. Desde que yo dejé la empresa de Diego Marín, estuve unos meses en el paro, y en Septiembre de 1.995 formamos la empresa con el nombre de Manrique y Riquelme S.L. Yo fui el que figuraba como gerente de la empresa, pero los dos hacíamos y ordenábamos por igual. Comenzamos haciendo una vivienda justo lindera a nuestra finca, y, acabada esa obra, comenzamos otra de la misma familia y en la misma finca. Funcionábamos muy bien, mi hijo ya se había cuajado bien en el oficio.

Un día, un amigo mío que hizo el servicio militar conmigo y que trabajaba en una empresa dedicada a la cría y engorde de cerdos como encargado de obras, me dijo si quería irme a trabajar a la empresa en la que él estaba, pues a él le iban a poner en otro puesto de más mando y tenía que dejar en su puesto a una persona de confianza. Le dije que me lo pensaría, y así quedamos; lo comenté con mi hijo y le dije si él se comprometía a llevar la obra solo, me contestó que sí, aunque yo siempre estaría a lo que él necesitara.

Pasaron unos dos meses y, como mi amigo no me había dicho nada, pues yo eché en olvido lo que me había dicho, pensando que se habría arreglado por otro lado. Un día llega mi amigo a la obra y me dice: "Juan ¿es que no te has pensado todavía lo que te dije?". Yo le contesté: "pues yo creia que te habías arreglado por otro lado". Entonces me dijo que su jefe le había presionado para que se cambiara al otro puesto. Hablamos y quedamos de acuerdo.

martes 18 de enero de 2011

BODA DE MI HIJA

Terminada la obra del edificio, mi hija y su novio ponen fecha para su boda, pero no tenían casa preparada para meterse; tuvimos que trasladarnos al edificio nuevo para poder habilitarles y amueblarles el piso que habíamos comprado, cosa que hicimos en pocos meses.

El día seis de Diciembre de 1.996, día de la constitución, se casa mi hija. La boda fue por la tarde, hacía bastante fresco y mi hija llevaba un vestido de novia algo ligero, yo fui el padrino y fuimos hasta la iglesia andando; recuerdo cómo se refugiaba en mí porque tenía frío, yo le decía: "es que las novias de hoy sois muy presumidas". La boda se celebró en el restaurante BAR DEL CAMPO, en la Matanza de Santomera. Nos juntamos cerca de doscientas cincuenta personas, todo salió como lo teníamos previsto.,

Lo que no teníamos previsto fue la muerte de mi primo Paquito, un hijo de mi tía Concha, una hermana de mi madre, que vivía en Sabadell, provincia de Barcelona. Nos dieron la noticia cuando estábamos terminando el convite; entonces nos fuimos en un coche particular, mi tío Perico, su hija y su marido, que conducía su coche, mi primo Pichules y yo. El entierro tuvo lugar el día ocho, día de la Inmaculada, precisamente el día del santo de mi tía Concha y de su hija Conchita. Cuando salimos de la iglesia, a mi primo Paquito se lo llevaron para Barcelona a incinerarlo, y nosotros nos volvimos para Murcia, así que la boda de mi hija fue agridulce.

viernes 14 de enero de 2011

COSTOSO ESFUERZO

Se hicieron los planos y se hace la estructura del edificio. Entre la compra del piso y la obra que estábamos haciendo nos quedamos con la cuenta del banco vacía.

La estructura del edificio la hizo una empresa que se dedicaba a eso, pero el resto de la obra la hacíamos mi hijo y yo los fines de semana. Para hacer la fachada de ladrillo visto, le pedí presupuesto a un especialista, y me pidió un millon de pesetas sólo de mano de obra. Lo comento con mi hijo y los dos quedamos de acuerdo en hacerla nosotros; pedí a mi empresa dos semanas de vacaciones en verano, y en ese tiempo hicimos toda la fachada de la vivienda de abajo, que medía más de veinticinco metros, porque la vivienda daba a dos calles.

En la navidad de ese mismo año tomamos otras dos semanas de vacaciones, y terminamos toda la fachada. A continuación, en los fines de semana hicimos las terrazas. Ya sólo quedaban los interiores y el patio de luces; pero todo lo que ganábamos lo empleábamos en la obra.

Una noche, cuando estabamos cenando, mis hijos nos dicen que querian casarse. Mi mujer y yo nos quedamos sosprendidos; yo les dije que no estábamos preparados para eso económicamente, pero que, si ellos lo tenían claro, que yo pediría un préstamo para hacer frente a la situación.

Estuve con el director de Caja Murcia y le expuse el caso. Me mandó un perito para que valorara la obra; a los pocos días me llama y me dice que, cuando quiera, me pase por la caja para formalizar el préstamo. Lo comento con mi mujer y con mis hijos y, entonces, mis hijos, que habían reconsiderado lo que yo les dije en la cena, me dicen que no se casan y que siguiéramos haciendo la obra.

martes 11 de enero de 2011

UN EDIFICIO EN MI CASA

Corrían los años entre 1.988 y 1.990. Cuando hice mi casa aproveché las paredes del patio para construirla; así que la humedad la tenía asegurada. Pensando que tenía que hacer una reforma de bastante envergadura, les dije a mi mujer y a mis hijos que tendríamos que desalojar la casa para hacer la reparación.

Compramos un piso nuevo en la calle del Calvario, se estaba construyendo el edificio, y nos costó 3.850.000 pesetas. Obtuvimos un préstamo para 15 años y, pensando en mi hijo, lo pusimos a su nombre para cuando él se casara.

Una noche estábamos cenando, ya nos habíamos pasado a vivir al piso, comenté de tirar la casa para hacer una nueva en el mismo solar. Mi hijo Juan, que era el presidente del edificio y ya sabía lo que era vivir en comunidad, me dijo: "papá, ¿por qué, en vez de hacer una casa en bajo para vosotros, no hacemos un edificio con semisótano, una vivienda para tí en la planta baja y otra para mí, arriba?"; le dije que me lo pensaría.

Consulté con un arquitecto para hacer los planos y le pregunté si sería mucha la diferencia entre hacer una casa en bajo, o hacer el edificio. El arquitecto me dijo que tendría que valorarlo, y así lo hizo. La vivienda en bajo me costaría unos siete millones de pesetas, y el edificio completo unos trece millones. Lo consulté con la familia, y llegamos a una conclusión, haríamos el edificio para los dos, pero el piso que habíamos comprado sería para mi hija Maria José; y así quedó acordado.

martes 4 de enero de 2011

OTRO TRABAJO

A lo largo de mi estancia en la empresa Diego Marín Alarcón realicé diversos trabajos, algunos más destacados de lo habitual, porque, cuando entré en la empresa, los trabajos que ésta ralizaba eran en su mayoría de caminos rurales y agrícolas. Como se enteraron enseguida de que mi especialidad consistía principalmente en la construcción de viviendas, la empresa comenzó a tomar obras de más envergadura, hice una casa en una finca experimental en Blanca. Para esa obra contraté a mi cuñado Paco y a mi hijo Juan el año 1.986.

En el año 1.990 hice un chalet en Extremadura para un ingeniero en Santa Cruz de la Sierra, provincia de Cáceres. Terminada esa obra, hice una cámara agraria en Caravaca de la Cruz, provincia de Murcia, y, a continuación, hice la estación de autobuses de Lorca junto a la estación de ferrocarril.

Nada más terminar la estación de autobuses, hice una impulsión de riego entre Lorca y Puerto Lumbreras, concretamente en El Esparragal, para una modernización de regadío. Se hizo la toma buscando el túnel que lleva el agua del trasvase a Almería. Tuvimos que profundizar casi seis metros para hacer la solera de la arqueta que toma el agua del túnel. Se colocaron ochenta metros de tubería de 1.200 m.m. desde la arqueta de la toma hasta la arqueta de las bombas. Esta arqueta medía 15 m x 10 m, sin ningún pilar en el centro y con una profundidad de 5 m. Se colocaron cinco bombas de 200 l x s cada una. Al final de la tubería de impulsión se tuvo que colocar una torre de equilibrio de presión, que medía más de veinte metros de altura.

De allí me pasé a Salamanca para construir otra cámara agraria. A esa obra no me llevé a mi hijo. Se quedó haciendo los remates de la impulsión. Por cierto, allí se despidió y se fue a otra empresa.

Ya llevaba más de nueve años en la empresa, y casi siempre lejos de mi casa; se había ganado dinero, pero el dinero no lo era todo y me planteé dejar la empresa cuando terminara la cámara agraria de Salamanca. Tenía que viajar muchos kilometros solo y casi siempre de noche, así que comuniqué a mi empresa que, cuando se me terminara el contrato que tenía, ya no seguiría, y dejé la empresa justo a los diez años de comenzar, el dia 4 de Noviembre de 1.994.

jueves 25 de noviembre de 2010

NUEVO TRABAJO EN ANDALUCIA

El día cuatro de Noviembre de 1.984, a las cuatro de la mañana, salí de mi casa con rumbo a Jaén, concretamente al pueblo de Albánchez. Mi trabajo consistía en ordenar a un grupo de veinte obreros para hacer una sustitución de sistema de riego, a base de canal de piezas prefabricadas de hormigón, que se fabricaban en Murcia y se transportaban en camiones hasta el pueblo de destino.

Aquellos trabajos se llamaban trabajos del P.E.R., que significa Plan de Empleo Rural, y la empresa que lo ejecutaba se llamaba TRAGSA, aunque yo iba mandado por la empresa que me buscó, el seguro me lo hizo TRAGSA para el tiempo que duraran las obras. Mi sueldo no era exactamente el que me propuso mi empresa, sino los metros de canal terminados, a un precio acordado entre las dos partes. Así que tuve que poner todo el ingenio que tenía para poder sacar las diez mil pesetas diarias, y lo conseguí hasta tal punto que lo superé.

La empresa que me contrató se llamaba Diego Marin Alarcón, y pronto se dio cuenta del trabajo que estaba realizando. Me llamó a la oficina y me propuso tomar varios pueblos a la vez para obtener más ganancias tanto la empresa como yo. Le dije a mi jefe que me lo pensaría. El me respondió: "pues piénsalo rápido, que a primero de mes salen más pueblos".

El fin de semana siguiente me puse en contacto con unos compañeros con los que había estado trabajando el año 1.978 haciendo canales, y les propuse un sueldo casi el doble de lo que ganaban, más la pensión y la comida, y me lo aceptaron. Comuniqué a mi jefe la decisión, y al mes siguiente comenzamos a trabajar en vaios pueblos a la vez, empleando a cerca de cuatrocientos obreros. Mi trabajo consistía en ordenar a los encargados de cuadrilla y vigilar y supervisar los trabajos en cada pueblo.

Dos años estuvimos en esos trabajos, hasta que mi hijo Juan cumplió los dieciséis años y me lo llevé y lo puse a cargo de una cuadrilla de veinte hombres en el pueblo de Albánchez de Ubeda.

martes 23 de noviembre de 2010

MUERE MI PADRE

Hacía varios años que a mi padre, por motivos de mala circulación, le tuvieron que amputar una pierna. Los médicos recomendaron ponerle una ortopédica, pero él les dijo que no se encontraba con fuerzas para ponerse de pie, y no se la pusieron.

Hasta sus últimos días los pasó en una silla de ruedas. Desde que le cortaron la pierna se le quitaron las ganas de vivir, no se le quitaba el dolor de la pierna que le habían cortado; él decía que le dolían los dedos y el pie, y la pierna la tenía cortada por el muslo. Dos veces se cayó de la cama, porque se incorporaba, y, creyendo que tenía la pierna, se bajaba de la cama, y, al intentar poner los pies en el suelo, se caía.

El día veintiocho de Febrero falleció, y con él se fue una de las personas que yo más quería, porque, no sólo era mi padre, tambien era mi amigo; y no lo digo por alabarlo, sino porque en los tiempos difíciles de la posguerra, a los padres se les llamaba de "usted", y yo, quizás fuera porque era el menor de los hermanos, pero yo tuteaba a mi padre. Mis hermanos me decían "el papá te va a dar un trompazo por llamarle de "tu", pero no fue así, me fui ganando su confianza, y, más que padre e hijo, nos tratábamos como amigos. Que Dios lo tenga en la gloria, que bien merecida la tenía.

lunes 22 de noviembre de 2010

POCOS DIAS DESPUES

Convocó al Consejo Rector una noche, y nos reunimos los dieciséis miembros que componían el Consejo Rector. Como único punto del orden del día, era aclarar lo de los diez mil kilos de limón podrido. El presidente, después de abrir la sesión, me pidió una explicación sobre el tema.

Yo le dije que llamara al oficinista y que trajera los libros de entradas y salidas. Se levantó y lo llamó. Entonces le dije al oficinista: "dime los kilos que han entrado de primera y los que han salido, y de segunda igual". Al oficinista se le cambió el color de la cara. Abrió el libro y empezó a leer; en primera habían salido cuatro mil kilos más de los que habían entrado, en segunda habían salido cinco mil kilos más de los que habían entrado. Entonces, dirigiéndome al presidente, le dije: "Entonces, si han salido nueve mil kilos entre primera y segunda más de los que han entrado, ¿me quiere decir, señor presidente, de qué categoría de limón han salido los diez mil kilos de podridos?"

Naturalmente que había tirado diez mil kilos de limones podridos, pero de la partida que había entrado de cítrica. Todos los consejeros se quedaron mirando al presidente, y uno le dijo: "¿para esto nos has convocado?"

Desde entonces el presidente y yo no compaginábamos bien, le había dejado en ridículo delante de todo un Consejo Rector, y eso no me lo iba a perdonar nunca.

En la segunda quincena de Octubre, me propusieron un trabajo para ganar doscientas mil pesetas mensuales; le dije al que me lo propuso que en pocos días le daría la contestación. Yo ganaba en la cooperativa cincuenta y cinco mil pesetas mensuales, y le propuse al presidente que me subiera el sueldo a setenta mil pesetas. Este convocó al Consejo Rector para debatir mi propuesta, y decidieron que no; y así me lo comunicó el presidente.

Con aquellas palabras del presidente, que a mí me sonaron a despido, me fui al teléfono, hice una llamada y confirmé mi nuevo trabajo.

El día dos de Noviembre, Sábado, cobré el mes de Octubre y trabajé, dando instrucciones a la encargada de las mujeres y al chaval que iba a quedarse en mi puesto para que siguieran funcionando sin necesidad de que yo estuviera con ellos. No obstante, cuando venía los Viernes casi de noche, antes de llegar a mi casa, pasaba por la cooperativa para ver si todo funcionaba bien o si tenían algun problema.

Haciendo las cosas de corazón, como yo las hacía, no podía estar tranquilo hasta que tuve la certeza de que ya no me necesitaban.

miércoles 17 de noviembre de 2010

DEJO EL PUESTO Y ME MARCHO

Fue duro y penoso el camino, pero lo conseguimos. A principios de la campaña del limón fino del año 1.984 se había comprado al dueño del establo todo el terreno, y se habían hecho nuevas cámaras para desverdizar el limón.

En esas fechas teníamos nuevo presidente, el anterior dimitió porque no estaba de acuerdo con el consejo rector en que la cooperativa entrara a formar parte de la Federación de Cooperativas de Valencia (ANECOP). El nuevo presidente, Juan José García Ortuño, otros dos consejeros y yo visitamos varias cooperativas asociadas para ver cómo evolucionaban, y nos gustó su evolución. Entramos a formar parte de la Federación de Cooperativas con el numero 90, y se trabajaba muy bien.

Disponíamos de tres naves y de dos cámaras para desverdizar más de cincuenta mil kilos en cada una; trabajábamos en el almacén unas treinta mujeres y seis hombres, más el oficinista y yo; y en el campo trabajaban otras tantas personas. Ese año se preveían cerca de veinte millones de kilos, había una cosecha muy buena, y ya exportábamos a toda Europa y a países del Este.

Pero yo tenía un problema con el presidente. Al contrario del anterior que no se metía en los trabajos del almacén, éste se metía en todo como si él fuera el encargado del almacén, cosa que a mí no me parecía bien. En la campaña anterior ya había tenido una discusión con él porque me cambiaba al personal sin contar conmigo para nada. Le llamé a la oficina y le dije que, mientras yo fuera el encargado del almacén, el que mandaba allí era yo, y no le sentó nada bien.

Por si fuera poco, el oficinista, que era hijo del secretario, lo alarmó diciéndole que en un mes había tirado diez mil kilos de limones podridos. De seguido fue a darme las quejas, yo le dije que convocara al consejo rector para aclararlo.

lunes 15 de noviembre de 2010

EVOLUCION DE LA COPERATIVA

Como responsable de trabajo de las entradas y salidas, del control de los productos tanto en el almacén como en el campo, y de la evolucíon de los mercados tanto nacionales como extrajeros, tuve que trabajar duro y con unos horarios muy extensos.

Antes de las siete de la mañana ya estaba en la cooperativa preparando y ajustando los calibradores de la máquina, y a las ocho de la mañana, cuando las mujeres comenzaban, ya lo tenía todo preparado.

Al medio día, cuando se terminaba de trabajar, nos íbamos a comer, y a las cuatro de la tarde comenzábamos otra vez; y, según los pedidos que teníamos, así dependía el horario de terminar la jornada.

Cuando se acercaba la fecha de la campaña del limón fino muchos agricultores habían venido observando la marcha y el funcionamiento de la cooperativa.

La entrada de socios desde que comenzamos, había sido lenta, pero, conforme se iba acercando la campaña, iban entrando más socios. Durante la campaña del limón fino se contrató a un oficinista, y le tuve que habilitar una oficina junto a la mía; entre las dos no llegaban a los ocho metros cuadrados, pero nos surtíamos bien.

Aquello funcionaba. Al principio sólo mandábamos limón a los mercados nacionales, como Madrid, Bilbao o Zaragoza, no disponíamos de marca propia. El presidente, a través de sus amistades , consiguió que un amigo y conocido suyo nos cediera su marca para poder exportar al extranjero. EL LANCERO, así se leía la marca, y el señor que la cedió hacía de representante de la cooperativa. Como se vendía mucho y entraban nuevos socios, el consejo rector decidió solicitar marca propia para agilizar los trámites.

domingo 14 de noviembre de 2010

FUNDACION DE LA COOPERATIVA

El día seis de Junio de 1.982, comenzamos a trabajar en la cooperativa. Ocho mujeres y yo componíamos el equipo en el almacén, y otras tantas personas en el campo recolectando limón.

La sede se había ubicado en un establo propiedad de uno de los fundadores. Yo, como albañil que era, habilité un cuartichín que tenía el dueño del establo para las medicinas de los terneros y lo convertí en oficina. No disponíamos ni de mesa ni de sillas, el dueño nos prestó lo que él tenía.

Tuvimos que hacer una valla para separar los terneros de la zona en que estaba la máquina en la que trabajaban las mujeres. Los terneros a veces metían la cabeza entre los maderos, y como la mitad de las mujeres trabajaban de espaldas a la valla, estos con el morrillo les empujaban en el trasero; era de risa pero no teníamos otra cosa.

Como se trabajaba sólo para el mercado nacional, los pedidos los hacíamos por la mañana, y por la tarde, las mujeres no venían a trabajar. Propuse al consejo rector hacer una pequeña cámara para derverdizar el limón. Lo aceptaron y, con la ayuda de un chaval que trabajaba con nosotros, hice la cámara en la cual metían hasta veinte mil kilos de limón; teníamos que apilar hasta diez cajas de altura, y como no teníamos maquina elevadora, teníamos que apilarlas y bajarlas todas a mano.

Así fuimos ordenando aquel trozo de establo, que estaba dentro del cauce de la rambla de Santomera con el coniguiente peligro de inundarse si la rambla traía bastante agua de una lluvia.

En el mes de Julio se le compró al dueño el trozo de establo que teníamos ocupado, y, en ese mismo mes, se hizo la escritura de la cooperativa en Abanilla, en la notaría de don Ramon Romá Riera. Los cargos de los trece fundadores quedaron de la siguiente forma:

Presidente, Juan Antón Campillo
Vicepresidente, Juan José Garcia Ortuño
Secretario, José Fernández Laorden
Tesorero, José Villaescusa Verdú
Consejeros, Antonio Marquina Espejo, José Martínez Carrión, Vicente Fernández Campillo, Joaquín Rodríguez Yllescas, Antonio López Martínez. y Francisco Fuster Alemán.
Como interventores de cuentas, Carmelo Molina López y un servidor Juan Manrique Rubio.
Y para el comité de recursos, Tomás Cayuelas Martínez.

jueves 11 de noviembre de 2010

AÑO 1.982

Después de dejar el bar, seguí trabajando en la construcción, pero iba yo solo y sin socios, hacía obras a particulares.
Me salió una obra para hacer en Yeste, provincia de Albacete, en una aldea llamada Jartos, era una obra de más de cien metros cuadrados y con dos plantas de altura, la acepté y la empecé.
Me hospedaba en Yeste, en la fonda Felipe, el dueño de la obra me pagaba la pensión y la comida, y un sueldo convenido entre los dos; los peones los ponía él. La obra la llevaba bien y a buen ritmo, se trabajaba fuerte pero a gusto. Los fines de semana me venía a mi casa, y los lunes temprano salía para estar a la hora de comenzar en el trabajo.
Mientras tanto, en Santomera estábamos haciendo reuniones entre algunos agricultores para formar una cooperativa del limón, para poder exportar al extranjero y cubrir parte del mercado nacional.
Nos reuníamos todos los sábados por la noche cerca de veinte personas, y en los primeros días de Mayo de 1.982 concretamos y aprobamos, por mayoría de trece personas a favor, que se fundara la cooperativa, y que se le pondría el nombre de EL LIMONAR DE SANTOMERA.
Se decidió el puesto de cada uno en la formacion del consejo rector, y a mí me tocó el de interventor de cuentas junto con otro más.
Me eligieron para el puesto de encargado general, el cual acepté con la condición de que mientras no terminara la obra que estaba haciendo en Yeste no empezaría en la cooperativa, y así lo aceptaron.
El día dos de Junio termino la obra de Yeste. El dueño me pagó y cargué toda la herramienta en un vehículo y me la traje para Murcia.
Allí terminaba otra etapa de mi vida, otra vez dejaba la construcción para dedicarme a otro oficio, el cual desconocía totalmente, aunque yo ya estaba acostumbrado a los cambios.
Este iba a ser un cambio muy importante, pues ya no se trataba sólo de mi casa ni de mi familia, se trataba de que se podían incorporar muchos socios a la cooperativa y de que había que emplear a mucha gente a trabajar, se trataba de muchas familias que podían vivir del trabajo que podía dar la cooperativa.

domingo 31 de octubre de 2010

PRIMERA COMUNION DE MI HIJO

Ese mismo año hizo la primera comunión mi hijo Juan, y lo celebramos en el bar juntos con la familia. Mi casa del pueblo la alquilamos, y con el dinero que nos daban pagábamos el alquiler del bar.

La idea nuestra era llevar el bar unos años, porque hicimos una clientela muy buena, y aquello marchaba bastante bien; pero mi mujer tuvo que ir al médico por problemas de respiración. El médico le mandó hacerse unas pruebas de alergia y unos análisis, los cuales dieron como resultado que mi mujer, aparte de tener alergia al polvo y otras cosas más, también tenía sinusitis y asma bronquial intrínseco,una enfermedad que le aconsejaba no seguir en el bar, lo primero por el humo del tabaco, y lo segundo por el polvo que se mueve dentro del bar.

Para poder seguir con el bar tuvimos que meter como socia a una hermana de mi mujer, para que le ayudara a ella; pero las cosas no marchaban igual que antes. Mi mujer y yo nos replanteamos de dejar el bar.

Las pruebas que le hiciron y los análisis fueron tajantes, no podía seguir en el bar. Una noche, después de acostarnos, mi mujer y yo hablamos y decidimos dejar el bar, y yo le dije a mi mujer: "el bar sin tu presencia ya no es lo mismo, así que, si tú no lo puedes llevar, lo mejor que podemos hacer es dejarlo".

Avisamos al inquilino de mi casa para que fuera buscando otra casa. Mientras tanto yo fui haciendo contactos con personas que querían quedarse con el bar.

Al finalizar el año, dejamos el bar y nos volvimos a mi casa. El bar no llegó a cerrarse, se lo traspasamos a otro en las mismas condiciones con que lo llevábamos nosotros. Se valoraron todos los muebles, los enseres de la cocina, las bebidas y todo el meterial que contenían las cámaras, y el día uno de Enero de 1.979 dejamos el bar de la venta nueva, terminando así otra etapa de mi vida.

martes 26 de octubre de 2010

LLEGA POR FIN LA DEMOCRACIA

Año 1.978, ya estábamos en la democracia, o al menos eso parecía; hacía tres años que Franco había muerto, ese mismo año se celebraron elecciones libres en España, y las ganó por mayoría absoluta el partido de la U.C.D., Unión de Centro Democrático, y entró como presidente del gobierno Adolfo Suarez. Pero antes de las elecciones se había restaurado la monarquía en España, ya teníamos nuestros flamantes Reyes, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón y Doña Sofía de Borbon y Grecia, que ya tenían a sus tres hijos; la primera fue la princesa Elena, la segunda fue la princesa Cristina y el tercero fue el principe Felipe.

En enero de ese mismo año, alquilé la venta en la que había conocido a mi mujer, y la convertí en un bar, al cual nos pasamos a vivír; dormíamos en una habitación que yo había preparado para ello, y allí dormíamos los cuatro de la familia.

Pagábamos de alquiler diez mil pesetas mensuales, más los gastos de los servicios. Nos iba bien porque yo no dejé de trabajar en la construcción, pero como iba yo solo, podía hacer escapes de tiempo ciertos días para aprovisionar el bar de las cosas necesarias.

El coche que tenía, que era el que me hizo irme a Suiza, lo cambié por una furgoneta para poder transportar los materiales que necesitaba en el bar, y para traer vino de Jumilla, a donde iba dos veces por semana, porque también hacía venta ambulante de vino y refrescos.

Mi mujer era la pieza fundamental del bar, llevaba la barra desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche, que era cuando terminaba de limpiar el bar; tambien llevaba la cocina, y, además también se mataban todas las semanas un cerdo y dos o tres corderos.

Yo me levantaba a las seis de la mañana para abrir el bar, y estaba hasta las nueve menos cuarto. Mi mujer, después de levantar a mi hijo y mandarlo al colegio, me sustituía en la barra, y yo me iba a trabajar en la construcción con un señor que tenía varias fincas. Trabjaba de nueve a una y de tres a siete de la tarde, así que a medio dia sustituía a mi mujer en la barra para que ella preparara la mesa para comer nosotros.

Por la tarde, cuando los obreros terminaban su jornada y algunos pasaban por el bar, yo ya estaba allí para apoyar a mi mujer en la barra. La verdad es que trabajábamos mucho pero nos iba bien.

domingo 24 de octubre de 2010

NACIMIENTO DE MI HIJA

Año 1.974, otra alegría en mi casa, el día 18 de Marzo nace mi hija Maria José, justo a los cuatro años y un mes de haber nacido mi hijo Juan, y a la misma hora aproximadamente. Mi mujer fue asistida en el parto por el mismo comadrón que asitió a mi hijo, y en la misma cama, y en mi presencia.

Ese mismo año compro la tierra en el campo de la matanza, una finca de unos siete mil metros cuadrados aproximadamente; el costo de la finca fue de 252.000 pesetas, y, como no tenía todo el dinero para pagarla, mi suegro nos prestó 20.000 pesetas, y se las devolví a los pocos meses, y como todavía me faltaba dinero para terminar de pagarla, el dueño de la tierra me prestó las 25.000 pesetas que me faltaban, sin cobrarme redito alguno, y antes de los dos meses ya se las había devuelto.

Ese mismo año en el mes de Mayo planté los limoneros, y los tuvimos que regar con cubas porque la tierra todavía no tenía dotación de agua.

Ese mismo año conseguimos dotación de agua para regar la tierra e hicimos las correspondientes canalizaciones y tuberías.

Yese mismo año moría mi suegro en el hospital provincial de Murcia, el día veintinueve de Diciembre.

sábado 23 de octubre de 2010

EMIGRO A SUIZA

Consciente de la situación en que estábamos, comencé a pensar qué es lo que iba a hacer, mi sueldo no daba para llevar la casa y para pagar las letras del coche, a mis dos socios les pasaba lo mismo que a mí, aunque ellos me animaban diciéndome "verás cómo salimos de esta", "claro que lo voi a ver, pero antes de que termine el mes" les dije yo.

Yo tenía varios amigos trabajando en el extranjero, y pensé escribirle a uno de ellos, así lo hice y pronto me mandó contestación y una dirección, a la cual escribí lo más rápido posible.

Solo pasaron diez días cuando el cartero trajo a mi casa una carta certificada, la cual contenía un contrato de trabajo para Suiza.

Se lo dije a mis socios y estos no lo vieron muy acertado porque estábamos haciendo un chalet en El Raal y los replanteos los hacía yo; pero ellos entendían mi situación y lo aprobaron. Yo tenía que solucionar el problema del coche.

Pocos días después vendí la motocicleta que tenía, para hacer frente a la primera letra del coche, y dejarle a mi mujer algun dinero, y dos días más tarde marché para Suiza, dejando otra vez lo que más quería que era mi mujer, mi hijo, mi casa, y mi España.

Seis largos meses estuve en Suiza trabajando, cuando reuní el dinero que necesitaba, comuniqué a la oficina que me venía para España. Como la campaña de trabajo ya estaba terminando, en la oficina me dijeron que el viaje a España me lo pagaba la empresa, pero con una condición, que al año próximo tenía que volver a Suiza a trabajar, yo les contesté que no, que el viaje me lo pagaba yo.

Una semana mas tarde salí de Zurich con direccion a España, al año siguiente recibi una carta con otro contrato de trabajo para el mismo sitio, pero ya no lo usé, las cosas me iban bien, tenía trabajo, y estaba junto a los míos que era lo que más quería.

martes 19 de octubre de 2010

COMPRO COCHE NUEVO

Nos juntamos cuatro trabajando, tres oficiales y un peón, mi cuñado Paco se hizo autónomo y el otro oficial también, pero como había que dar de alta al peón, yo, aparte de hacerme autónomo, me tuve que hacer empresario.
Aquello funcionaba y marchaba bien, íbamos a trabajar en mi coche, pero éste ya estaba viejo y no estaba para darle caña.
Un día de viernes que era fiesta en Murcia, cogimos el coche y nos fuimos a las costas de Orihuela para ver los trabajos que allí se estaban haciendo. En la zona de Torrevieja había muchas obras comenzadas y entramos a preguntar en una de ellas, los trabajadores nos indicaron las oficinas y nos fuimos hacia ellas.
Nos recibió un hombre bien vestido, nos invitó a que nos sentáramos en su oficina, y nos preguntó qué queríamos, nosotros le preguntamos si tenía obras para hacer, y si podíamos contratar alguna, el hombre le dio a la cabeza en positivo y nos dijo "pues viene bien vuestra pregunta porque me acaban de traer unos planos para un grupo de duples".
Se levantó y de una estantería extrajo unos planos y los puso encima de la mesa, los fue enseñando uno a uno; eran sencillos de hacer, hablamos de precios y llegamos a un acuerdo. El aparejador nos dijo que preperaría el contrato y que el próximo lunes podiamos ir a firmarlo. Nos despedimos y nos marchamos.
Por el camino de vuelta, comentábamos la obra y los gastos que conllevaba; había que quedarse a dormir en la zona del trabajo y comer los cinco días de la semana. Teníamos que ir por lo menos cinco a trabajar, y eso suponía un gasto bastante considerable.
Como los tres eramos socios, yo les propuse que, si queríamos ahorrarle gastos a la obra, lo mejor que podíamos hacer era comprar u coche nuevo y así podemos venir todos los días y volver a dormir a nuestras casas.
Dicho y hecho, al dia siguiente, sabado, nos fuimos a Murcia a ver coches, entramos a un concesionario de la casa Simca, y allí mismo se compró un Simca 1200 color oro, como entrada entregué el coche viejo valorado en 35.000 pesetas, pues el resto hasta las 175.000 pesetas en letras a dos años más los intereses.
El lunes siguiente no trabajamos y nos vamos los tres en el coche nuevo a firmar el contrato de la obra que íbamos a hacer en la costa.
En la puerta de la oficina había un cartel colgado; nos paramos a leerlo y nos miramos unos a otros sin decir palabra, con letras mayúsculas y bien grandes ponía CERRADO POR QUIEBRA.
No dábamos crédito a lo que estábamos viendo, si dos días antes había trabajando un montón de obreros, allí no había nadie en la obra y estaba todo paralizado.

lunes 18 de octubre de 2010

DESPUES DE CASADO

Despues de casado seguí trabajando en la construccion. Mi cuñado Paco me dijo que me fuera con él, porque entre los dos podíamos ganar más dinero, el trabajo en mi empresa estaba bien pero el sueldo no daba nada más que para llevar la casa para adelante, pero nada más.

Se lo dije a mi jefe y amigo Porfirio, porque con él no tenía secretos; él me dijo que si quería probar que lo hiciera, y que, si no me iba bien, que volviera que mi puesto lo tenía allí.

Comenzamos a hacer obras, le trabajamos a David Castejon haciendo chalet de lujo. Yo todavía estaba asegurado con mi jefe Porfirio, y todos los meses le abonaba el importe del seguro; y mi cuñado Paco hacía lo mismo con David Castejón.

A los pocos meses vimos que nos iba bien. Nos salieron más obras para hacer, pero obras directas para nosotros; como para hacer esas obras teníamos que contratar más personal, decidimos hacernos autónomos; pero eso no era suficiente, teníamos que hacer empresa.

viernes 14 de mayo de 2010

UN DIA INOLVIDABLE

Dieciocho de Febrero de (1970) mi esposa se encontraba molesta debido al embarazo, pues ya estaba cumplida; salí de casa para avisar al comadrón; éste me dijo que me viniera para mi casa, que el venía enseguida.

Le dije a mi mujer que Paco venía enseguida, me senté en la salita de estar mientras mi mujer paseaba por la casa. Como tenía tiempo de sobra, me puse a pensar y me vino a la memoria el día en que nos casamos, y me puse a hacer balance desde aquel día hasta el día en que me encontraba.

Tuve ocho días de vacaciones cuando me casé. Mi capital al día siguiente de casarme ascendía a cuatromil pesetas, porque se las había pedido prestadas a mi jefe a cuenta del sueldo del mes.

Total, que mi deuda en ese momento ascendía a cincuenta y cuatromil pesetas, cincuentamil de materiales y cuatromil a mi jefe, que se las había pedido prestadas para llevar algo por si se presentaba algun compromiso el día de la boda.

Los días que estuve de vacaciones los aproveché bien; en la finca que trabajaban mi padre y mi hermano José coloqué, en un muro de contencion que hice, más de sesenta metros cúbicos de piedra de cantera; así pues, ése fue mi descanso de las vacaciones.

Como mi esposa quedó embarazada muy pronto, yo tenía que hacer algo antes de que diera a luz, entonces pensé en la finca que compré de soltero para hacerme la casa.

Puse en venta la finca y la vendí, noventamil pesetas me dieron por ella, treinta y cincomil más de lo que me costó, pagué todo lo que debía y con el dinero restante me compré mi primer coche.

Llegó el comadrón y reconoció a mi esposa, era cerca de mediodía, y, a las dos de la tarde aproximadamente mi mujer dió a luz nuestro primer hijo y dió a luz en nuestra propia cama, y en mi presencia; se le puso de nombre Juan igual que su padre.

Así que, cuando nació mi hijo, mi mujer y yo teníamos de patrimonio una casa totalmente amueblada, una motocicleta marca BULTACO tipo mercurio 155, un coche marca RENAUT 4l usado, y un hijo, que era lo que más podíamos desear; a eso le agregábamos que yo tenía trabajo, un sueldo digno para poder vivir, y sin deber ni un céntimo.

domingo 9 de mayo de 2010

LA BODA

A las cuatro menos cuarto llegué a mi casa. Mis padres y mis hermanos estaban muy preocupados; el verme llegar les alegró mucho. Mi madre me dijo: "¿sabes la hora que es, hijo?", yo le contesté: "¿no lo voy a saber, mamá?"; "anda, siéntate y come" me dijo, "no tengo gana mamá, voy a vestirme"; y me fui a la habitación.

A las cuatro y media salimos de la casa de mis padres y nos dirigimos hacia la casa de la novia, al Campo de la Matanza, y allí estaban esperándonos la novia y toda la familia, bueno casi toda. Mi hermano José, que era el padrino junto con su mujer, le entregó el ramo a la novia y subieron al taxi del Pepe de la Rosa. La madrina y yo montamos en un renault cuatro ele de mi amigo Porfirio, y salimos para Santomera.


Mi suegra no se vino a la iglesia con su hija, se quedó en su casa con todo el dolor de su corazón. Dijo que si su marido no iba, porque se había muerto su madre, ella tampoco iba. Mi sorpresa fue cuando pasamos por el puerto hacia Santomera, y vimos a mi suegro, que estaba con el ganado junto a la carretera viendo cómo pasábamos para celebrar la boda.


Como estaba previsto, a las cinco y media se celebró la boda. Cuando salimos de la iglesia todos los asistentes esperaban fuera para echarnos el tradicional arroz. Comenzaron a darnos la enhorabuena, y una de las que me la dió fue la nujer que me habia preguntado en el autobús, cuando veníamos de Murcia, que para quién era el ramo; cuando me vió se echó las manos a la cabeza y me dijo: "Juan, si no lo veo no me lo creo", y entonces yo me eché a reir y le dije: "¿no te lo creías, verdad Julia?", y ella, dándole a la cabeza, me dijo: "pues no, no me lo creía", y también se echó a reir.


Y sí fue mi boda, cargada de anécdotas. En casa de mis padres se hizo un poco de convite, y lo celebramos juntos las dos familias.

jueves 6 de mayo de 2010

DIA DE MI BODA


Día tres de Mayo de 1969, me levanto por la mañana temprano. El día estaba gris. Mi hermano José, que iba a ser el padrino junto con su mujer, me dijo si yo podía ir a Murcia a recoger el ramo de la novia, que lo tenía apalabrado en la floristería de la Plaza de las Flores, porque él tenía que trabajar ese día que era sábado; naturalmente, yo le dije que sí.

Cuando salí de mi casa me fui a la Peluquería de los Perifollos. Me peló el Fermín, y, después, me fui para la parada de los autobuses para irme a Murcia. Cuando pasé por la puerta del Bar Sotero vi salir del bar al chófer de un camión que se dedicaba a traer agua potable de Murcia a Santomera, porque en Santomera no había agua potable todavía. Le pregunté si iba para Murcia y me dijo que sí. Entonces le dije a lo que iba y el me dijo: "Pues vente conmigo y desde donde yo te deje hasta donde tú vas no tienes pérdida". Así que me fui con él hasta la misma puerta de la cárcel, que era donde cargaba el agua, y desde allí me indicó el camino a seguir para ir hasta la Plaza de las Flores. Nos despedimos y me marché.

No me fue difícil llegar pues yo había recorrido esa zona algunas veces cuando llevaba el camión de los materiales. Recogí el ramo de la novia y me fui andando para la parada de los autobuses; cuando llegué, acababa de salir el de las dos de la tarde, y la boda era a las cinco y media y hasta las tres ya no salía otro autobús. Desesperado, pero resignado, esperé hasta que llegó el siguiente; cuando vino subimos a él varias personas, mayormente de las que trabajaban por la mañana en Murcia. Recuerdo a una mujer que era la hija del Santos el del bar Santos, el cual yo frecuentaba a menudo; como me conocía, al verme con el ramo me preguntó para quién era el ramo; yo le contesté: "Es para mi novia, que nos casamos esta tarde a las cinco y media". Ella se echó a reir como pensando que le estaba gastando una broma.

martes 4 de mayo de 2010

PREPARANDO PARA MI BODA

Dos meses antes de mi boda se celebró en la casa de mi novia la petición de mano de la novia. Se celebró por todo lo alto con una cena. Los padres de mi novia estaban muy ilusionados con la boda de su hija. Nos juntamos toda su familia y la nuestra.

Días después de celebrar la peticíon de mano muere la abuela de mi novia, madre de su padre, y a éste se le quitan las ganas de hacer boda y de que nos casemos; yo tenía los muebles apalabrados a falta de que mi suegro diera la confirmacíón, porque los tenía que pagar él.

El lunes vino el que nos tenía que poner los muebles para concretar; mi suegro no estaba en la casa, se encontraba pastoreando el ganado en la finca de su madre. Yo acompañé al mueblista hasta donde estaba él, porque no conocía el camino. Cuando llegamos le saludamos, el mueblista le dijo a mi suegro que los muebles estaban preparados para colocarlos en la casa. Mi sorpresa fue cuando mi suegro le dijo al mueblista: "Mira Juan, he pensado que mañana, martes, voy a ir a Orihuela para ver otros muebles, a ver si están más baratos". El hombre se quedó de piedra porque sabía que nos casábamos el sábado próximo. Yo, al oir las palabras de mi suegro, me puse delante del mueblista y le dije: "Mira, Juan, si mi suegro no quiere los muebles que son los que han elegido su mujer y su hija, tú me llevas a mi casa los muebles de la habitación pequeña, que esa te la pago yo, porque el sábado nos casamos con los muebles o sin ellos". Mi suegro, al escucharme, se dió cuenta de que no había marcha atrás; entonces le dijo al de los muebles: "Bueno, Juan, llévale los muebles y pásate por mi casa de las ocho de la tarde en adelante para que te los pague".

Al día siguiente llevaron los muebles y los colocaron, quedando todo preparado para la boda.

viernes 30 de abril de 2010

ME ABRIO LA PUERTA

Mi tía Dolores me abrió la puerta después de haber llamado yo como lo hiciera otras veces. "Pasa hijo" me dijo; pasé y me senté junto a las dos en la mesa de camilla. Estaban cenando y recuerdo perfectamente lo que cenaban, un huevo pasado por agua y un vaso de leche.

Mi tía Dolores me dijo: "Juan, me han dicho que te vas a hacer una casa en el campo para casarte", "pues sí tía" le contesté yo, y ella me dijo "y ¿por qué te vas tan lejos teniendo el pueblo aquí?", "pues muy sencillo, tía, porque allí tengo un solar para hacerla y aquí no"; ella, que de tonta no tenía nada, se calló y de aquello no hablamos más.

Pasados unos días mi padre me dice: "Juan, me ha dicho la tia Dolores que, si quieres hacerte la casa en el pueblo, te da el solar que le queda para que te la hagas allí; si te decides, no le tienes que decir a nadie que te lo ha dado ella, pues consta que te lo he dado yo porque ella me lo ha dado a mí".

Así pues, acepté y comencé a hacer la casa en aquel solar, dando la fachada principal a la calle Espronceda, y, la lateral, a la calle San Rosendo. Dos años tardé en construirla.

martes 27 de abril de 2010

CUANDO MURIO EL SEÑOR

Cuando murió el señor, mi tía Dolores le dijo a mi tía Encarnación que se viniera con ella, porque las dos estaban ya jubiladas, y así pasar el resto de sus vidas juntas, y así lo hizo.

Como en el piso se encontraban muy solas, mi tía Dolores se asesoró con el abogado de su señor, que era precisamente el albacea de mi tía, y le dijo si podía comprar una casa en Santomera a cambio de vender el piso en que ella habitaba. El abogado le dijo que, como suyo que era, podía hacer con él lo que quisiera. El piso era bastante grande y muy bien situado, estaba en la Gran Vía y sus dos fachadas daban hacia la Gran Vía y al Banco de España formando esquina.

Compró en Santomera una casa en planta baja después de vender el piso. Esta casa daba a tres calles, la principal a la calle de Fernando el Católico, con una fachada de diez metros; la fachada posterior daba a la calle Espronceda y la fachada lateral a la calle San Rosendo. Entre la casa, un porche y un pequeño patio, ocupaban poco más de la mitad del terreno comprado y, dividido por una pared y un pozo del cual se sacaba agua para el servicio de la casa, tenía una puerta para pasar al resto del solar.

domingo 18 de abril de 2010

UN SOLAR PARA MI CASA

Todos los días, cuando venía del trabajo, me aseaba y me iba un rato, bien a ver la novia, bien a estar con los amigos, y, a veces, a ver a las tías de mi padre, que eran dos mujeres extraordinarias que se pasaron desde niñas hasta que se retiraron de sirvientas en Murcia.
Sirvieron en casas distintas, pero ellas se reunían parte de los días para hablar de sus cosas. La mayor era la tia Encarnación y servía en una casa cuyos señores eran de clase media, y, a lo largo de su vida laboral como niñera, crió a una niña que se llamaba Anita. Aquella niña se hizo mujer y se echó novio y se casó, pero era tal el cariño que tenía a su chacha como ella le llamaba, que les pidió a sus padres que la dejaran irse con ella, y así lo hicieron. Anita tuvo cuatro hijos, dos varones y dos niñas. A los cuatro los crió la chacha, y a los varones los vió casarse. Las dos mujeres se quedaron solteras.

Mi otra tía, porque para mí eran mis tías, la tia Dolores, estuvo sirviendo en casa de unos señores que tenían una situación acomodada bastante aceptable; eran jóvenes y tenían una niña que aproximadamente era de la misma edad que mi tía Dolores. Las dos niñas se comprendían muy bien, hasta tal punto que los señores las veían como a dos hijas y tomaron la decisión de que fuera así. La mala fortuna entró en aquella casa y la verdadera hija enfermó de tal forma que, siendo muy joven, murió. La tristeza inundó aquella casa.

Pasó un cierto tiempo y mi tía, que estaba tan afligida como ellos, pensó que en aquella casa ya no tenía nada que hacer, y un día se lo dijo a los señores. Estos, al escucharla, la abrazaron y le dijeron: "Encarna, por Dios, ¿es que no ha habido bastante con que se haya ido una hija?. Si tú te vas, habremos perdido a las dos".

Años después murió la señora. El señor, que era bastante mayor que mi tía, hizo un testanento en el cual dejaba a mi tía como dueña del piso en que vivían. De su dinero podía desponer del que necesitara mientras ella viviera, y así mismo disponer del usufructo de sus fincas mientras viviera.

MI PRIMER PRESTAMO BANCARIO

LLegamos al lugar donde estaba ubicado el terreno, bajamos de la moto y le dije: "este trozo es", lo miró y comenzó a andar por todo el perímetro de la finca; cuando terminó de recorrerlo me dijo: "esto ya está visto, arranca la moto y vámonos", y así lo hice.

Cuando llegamos a Santomera me dijo: "para en la puerta del Banco Exterior De España, que tengo que hacer una cosa". Una vez que paré me dijo" "vente conmigo", me fui tras de él y entramos al banco, se dirigió a un empleado y le preguntó por el director, éste le dijo que estaba ocupado pero que le iba a avisar de que estaba allí. Poco tiempo pasó cuando se abrió la puerta del despacho y salieron dos hombres, uno se marchó y el otro se dirigió a nosotros, era el director, y, después de saludarnos, nos pidió que entráramos a su despacho; yo me quedé mirando como si aquello no fuera conmigo, pero el padre de mi amigo me dijo "pasa Juan", y así lo hice.

Una vez sentados, el dirctor le preguntó "tú dirás, Porfirio", porque tenía el mismo nombre que su hijo, y, ante mi asombro le dijo al director "Viriato, mira a ver el dinero que necesita este hombre y proporciónaselo"; el director, dirigiéndose a mi me dijo "tú dirás cuánto dinero necesitas, hasta dos millones me puedes pedir". Se me abrieron los ojos como platos y le contesté "yo sólo necesito treinta mil pesetas", y los dos se echaron a reir. Entonces el director me dijo: "vente el lunes para acá y te haré el préstamo, avalado por este señor, claro", y así lo hicimos.

Ese gesto de generosidad no se me olvidará mientras viva, porque gracias a él, y lo que para mí era lo más importante, es que lo hizo desinteresadamente.

A las dos semanas escrituramos el terreno en una notaría de Orihuela. Yo me llevé a mi padre porque me daba más seguridad de que las cosas se hacían bien. Cuando salimos de la notaría de hacer la compraventa, para celeabrarlo, nos fuimos a Torrevieja a comer.

Y así me hice de mi primer patrimonio a los veinticinco años.

domingo 11 de abril de 2010

PENSANDO EN MI BODA

Año (1967) mi novia y yo comenzamos a hacer planes para casarnos. No tenía casa ni solar para hacerla. Un tío de mi novia, hermano de su padre, tenía un trozo de terreno de aproximadamente (3500) metros muy cerca de la venta donde nos conocimos, terreno lindero a la carretera de Abanilla. Mi novia me lo dijo y fuimos a verlo. Me gustó mucho el sitio donde estaba ubicado. Le dije a mi novia que se enterara de lo que quería por él. Una noche en que fui a verla me lo dijo; porque se trataba de nosotros, me lo dejaba en (55.000) pesetas. Me gustaba mucho el terreno y el sitio, pero tenía un problema, no disponía de la cantidad total para comprarlo.

Un día estaba en el Siscar en casa de mi amigo Porfirio y se lo comenté a su padre; él me preguntó "¿el sitio es bueno?"; yo le dije que sí, y él me contestó "si el sitio es bueno, es barato para como está el precio de los terrenos. Como él sabía que yo no disponía del dinero total para comprarlo, me dijo el sábado por la mañana: "te vienes y me llevas en la moto para que yo vea el terreno". Y así lo hice; el sábado, sobre las diez de la mañana, cogí la moto, era la segunda moto que tenía, una Bultaco de 150 cc , me fui a su casa; él me estaba esperando, después de saludarnos, montó en la moto y nos fuimos.

martes 6 de abril de 2010

PENSANDOLO BIEN

Comencé a darle vueltas a la cabeza, y al final llegué a una conclusión, que. para ganar lo mismo conduciendo que trabajando en la construcción, prefería la construcción porque trabajaba sólo por el día, que llevar el camión por el día y por la noche; era del género tonto seguir conduciendo .

Asi pues, un buen día me presenté en la oficina y comuniqué mi despido de la empresa José Maria Jiménez Jiménez, conocido por JIMENEZ JUMILLA. Mucho se opusieron los jefes, pero yo, como escusa, les dije que me daba sueño conduciendo, y que eso era peligroso para mí y para la empresa. Y así volví otra vez al trabajo que no debí haber dejado nunca, porque era el que me gustaba de verdad y el que más entendía.

domingo 21 de marzo de 2010

NUEVO TRABAJO


Terminado el servicio militar, me incorporé al trabajo de la construcción otra vez, pero con un posible nuevo trabajo en el bolsillo, mi carnet de conducir de primera.

Pasaron más de quince meses desde que me licencié, cuando se presentó en mi casa un compañero de la mili, me ofreció la plaza de conductor que él tenía, porque se iba a dedicar a otra cosa; yo, como tenia ganas de conocer ese oficio, acepté su oferta y cambié la paleta que tenía por el volante.

El camión era un Avia de 3.500 kilos sin vasculante, y cargaba unas veces cemento y otras yeso o ladrillo; el caso es que tenía que mover yo solo más kilos en un día que en la construcción en un mes.

Un año tardé en darme cuenta de que el camión no me beneficiaba en nada, que lo que estaba haciendo era entorpecer mi carrera de la construcción, y, a parte, que con el camión trabajaba por la noche y por el día para ganar lo mismo que en la construcción.

viernes 19 de marzo de 2010

DESPUES DE SEMANA SANTA

Después de semana santa, en los días de la merienda, volví a ir al baile; ella estaba allí, intenté bailar con ella pero no había forma, ella siempre bailaba con las amigas o con un chaval jovencísimo; yo insistía una y otra vez, las amigas cuchicheaban con ella.

Cuando terminó el baile salieron en dirección a sus casas. Yo me sentía un poco desanimado y cogí la moto para marcharme, pero, antes de arrancar, pensé y me dije "¿es que ésta va a ser más cabezota que yo?", dejé la moto y salí tras de ella.

A diferencia de la vez anterior, las amigas la dejaron en el lateral; yo, aprovechando la ocasión, me puse junto a ella. A cualquier cosa que le decía ella me salía por los Cerros de Ubeda, parecía más despistada que una cabra en un pajar; como llevaban las capazas de la merienda, una de las veces que le hablé me dijo: "anda, ya que no te vuelves, por lo menos ayúdame a llevar la capaza.

Así lo hice y así empezó mi relacion con ella. Todos los fines de semana que venía de rebaje iba a verla. Empezamos a escribirnos cartas y terminamos siendo novios hasta el día en que nos casamos. Mi viaje al baile de la venta había dado su fruto.

Nos unimos en matrimonio el día tres de Mayo del año 1.969, y hasta el día de hoy (16-8-2.009) permanecemos unidos después de cuarenta años casados. Como en todo matrimonio tenemos nuestras discusiones y nuestras diferencias, pero, al final, nos acostamos juntos en la misma cama.

Analizando el sistema moderno, yo acabo por no entenderlo; antes una pareja se casaban y se entregaban en cuerpo y alma para el resto de sus dias, pero ahora no.

domingo 14 de marzo de 2010

BUSCANDO NOVIA


En las navidades del año 1.965 yo tenía ya motocicleta. Nos fuimos un primo mío y yo a un baile que se hacía los domingos en el Campo de la Matanza, en la venta Bocazas. Allí vi una chica que me llamó mucho la atención; pero un amigo, al que llamábamos El Azaña, que estaba con su novia, me presentó a otra chica y bailamos, pero a mí la que me atraía era la que había visto primero.

Cuando terminó el baile cada uno se iba marchando para su casa; yo le dije a mi primo "espérame aquí que vuelvo enseguida"; me marché para acompañar a la chica en la que yo me había fijado, pero ella estaba entre sus amigas y yo no podía hablar con ella. Me huía como si yo fuera un bicho raro.

Cuando llegamos a su casa, se metieron tres chicas, y las otras, con dos mujeres mayores, siguieron camino adelante; y allí me quedé yo solo y a oscuras, porque no había luz eléctrica todavía en el Campo de la Matanza. Me volví por el camino de vuelta hacia el bar donde me esperaba mi primo; iba pensando que no había conseguido nada; pero después, pensándolo mejor, me dije, bueno, por lo menos sé dónde vive.

martes 9 de marzo de 2010

MIS RELACIONES DE JOVEN CON AMIGAS Y AMIGOS

Desde que empecé a trabajar en la construccion fui haciendo amistades con los compañeros de trabajo, unos mayores, otros jovenes como yo y otros que se iban incorporando al trabajo. Como ya teníamos bicicletas, corríamos, tanto en los días de trabajo como en los festivos, en busca de aventuras juveniles.

Pocos pueblos y ciudades nos quedaron sin recorrer en un radio de entre quince y veinte kilometros, como eran Abanilla, Fortuna, Monteagudo, Murcia, Beniaján, Alquerías, Beniel, Orihuela y vuelta a Santomera pasando por Rincón de Bonanza, la Aparecida, y el Siscar.


Hacíamos bailes en casas particulares a donde acudían chicas y chicos, bailábamos y nos divertíamos, incluso algunos de los amigos se echaron novia formal.


Durante mi servicio militar estuve cortejeando a una chica, incluso nos escribíamos cartas, pero no había un fondo serio de noviazgo, duró poco tiempo, y rompimos.

martes 23 de febrero de 2010

MIS AMIGOS MAS INTIMOS


Aunque yo he sido amigo de todo el mundo, siempre tiene uno unos amigos más íntimos, en los que confiar más los secretos. Desde que empecé a trabajar en la construcción fui haciendo amistades y amigos. Los más íntimos fueron estos: Juan Antón Campillo, más conocido por Juan el Datilero, será amigo íntimo mientras yo viva; José Villascusa Verdú, más conocido por Pepito el Guapo, igual que el anterior; José Molinero García, alias Pepito el Sereno, idem de lo mismo, pero de éste sólo me queda el recuerdo, que en paz descanse; Jesús Carrion Yuste, más conocido como Jesús el Carrión, igual que los otros; Porfirio Cámara Rubio, de El Siscar e Isidro Pérez Menárguez, más conocido como Isidro el Ciporrón, éste aun no sé por qué motivo dejó de hablarme, espero no morir sin saberlo.

Sigo con atención estos BLOGS