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miércoles, 1 de junio de 2011

SUS MEJORES AÑOS

Tenía yo trece años cuando comencé a trabajar a sueldo. Mi madre se encontraba en los mejores momentos de su vida; mi hermano mayor había hecho el servicio militar y se echó novia, mi otro hermano estaba haciendo el servicio militar en África, mi hermana Lola estaba sirviendo en Murcia, y mi padre, trabajando. Mi hermana Isabel ayudaba a mi madre en las labores de la casa, y yo, trabajando, ¡qué más podía desear mi madre si, además de todo eso, tenía casa propia!...


La alegría de mi madre seguía. Mi hermano mayor se casaba allá por el año 1959 y además con una casa nueva y sin deber ni una peseta. Eso era motivo de satisfacción para mis padres y para toda la familia.


Pero todavía les vendrían más alegrías a mis padres, en el año 1961 se casa mi otro hermano, y, como yo, trabajaba en la construcción. Mis padres le cedieron la mitad de su casa, y, entre él, el novio de mi hermana Isabel y yo, le preparamos la casa, y el día 25 de Febrero de año 1961 se casó.


Al año siguiente se casó mi hermana Lola y se fueron a vivir de alquiler a la Alberca, pero pronto se hicieron casa en la parte posterior de la de sus suegros. También a mis padres les causó alegría el ver que ninguno de sus tres hijos casados dependían de casa ajena.


Yo comencé a salir al extranjero a trabajar. El año 1962 me fui a Francia a la vendimia, el año 1963 mi fui a Alemania a trabajar en la construcción y al año siguiente me fui a Francia a trabajar también en la construcción. Ese mismo año, antes de irme a Francia, se casó mi hermana Isabel, concretamente el día 14 de Marzo de 1964.


También mi hermana Isabel, cuando se casó, se metió en casa propia. Mis padres gozaban de ver a sus hijos casados y con casa propia.


Ya sólo quedaba yo, el benjamín de la casa. Mi padre, trabajando, yo, trabajando, y mi madre con cuatro nietos. A ella se le habían terminado las penas que tanto le habían hecho sufrir.

sábado, 28 de mayo de 2011

LA VIDA EMPEZABA A MEJORAR

A mi madre se le cambió la cara al ver que sus hijos podían comer. Mi hermana Lola se fue a servir a una casa de señores, y, aunque no ganaba mucho, al menos comía y vestía en la casa donde estaba sirviendo, y en mi casa había una boca menos que alimentar.

Pero otra vez vino la pesadilla de la vivienda; el dueño de la casa en que vivíamos residía en Barcelona y le comunicó a mi padre que vendía la casa; yo observaba en mi madre la cara de angustia que puso cuando se lo dijo mi padre. Pero mi padre, dándole ánimo, le dijo: "no te preocupes, que de esta casa no salimos".

Yo no había cumplido todavía los nueve años ni mi hermana Isabel los once cuando mi padre tomó la decisión de que ya no fuéramos al colegio ninguno de los dos, cambiamos el colegio por el trabajo de la tierra. Mi madre nos daba ánimo para que trabajáramos. Nosotros no entendíamos aquel cambio, pero mi madre nos decía: "algún día lo entenderéis", y nos sonreía.

Pasamos cuatro años trabajando en la agricultura, plantábamos pimientos, algodón, tomates, melones y sandías, y también criábamos novillos para después venderlos y recoger dinero. Y fruto del trabajo de mis padres, de mis hermanos y mío, mi padre compró la casa en la que vivíamos.

Fue entonces cuando, viendo la cara de alegría de mi madre, comprendí por qué nos habían sacado del colegio a mi hermana y a mí con tan corta edad. Había merecido la pena, ya no vería más a mi madre angustiada porque tenía que dejar la casa en que vivía.

viernes, 27 de mayo de 2011

AÑO 1.936

En el año 1.936 estalla la guerra civil española y mi padre se va a la guerra; mi madre se queda con los dos hijos que tenía, y, en plena guerra, nace mi hermana Lola. Ya tenía mi madre otra boca para alimentar; así que se encontró con tres hijos para alimentar, un alquiler que pagar todos los meses y, lo que era mas triste, con mi padre en la guerra.

Por mucho que me contaran mis padres y mis hermanos mayores, nunca llegaría a saber las calamidades que mi madre pasó mientras mi padre estuvo en la guerra, sólo Dios y ella lo sabían.

El año 1939 termina la guerra y mi padre vuelve a casa, gracias a Dios, porque no en todas las familias se pudo decir lo mismo. Mis padres comenzaron a rehacer su vida otra vez, y en Agosto del año 1940 nace mi hermana Isabel, y en el mismo mes del año 1942 nací yo.

Todo lo escrito aquí de mis padres hasta que yo tuve cuatro o cinco años fue contado por mis padres y mis hermanos mayores, pero, a partir de esa edad, ya recuerdo yo lo que mi madre hacía y lo que padecía por nosotros. Yo observaba a mi madre cuando nos mandaba al colegio a mi hermana Isabel y a mí, y no tenía para darnos un bocadillo; menos mal que en la escuela nos daban un bocadillo y un vaso de leche en polvo que mandaban del extranjero, pero a mi madre se le notaba en el rostro la angustia de ver que no podía dar a sus hijos aquello que necesitaban.

Poco a poco se iba regulando el trabajo y mi padre y mis dos hermanos mayores se colocaron a trabajar en la finca Villaconchita, propiedad de don Antonio Murcia. No era mucho lo que ganaban, pero al menos se empezaba a comer.

lunes, 21 de febrero de 2011

MUERE MI MADRE

El día 28 de Septiembre del año 2.000 muere mi madre a la edad de noventa años, ese día tuve lugar de reflexionar sobre la vida de mi madre. Según me contaba ella y así consta, mi madre nació el día diez de Febrero del año 1.910, hija de Pedro Rubio Navarro y de Isabel Alcaraz Marquina. Fue la segunda de las tres que tuvieron mis abuelos; primero nació su hermana María, después nació ella y después su hermana Isabel.


Mi abuela murió al poco tiempo de nacer su hija Isabel, y mi abuelo quedó viudo y con tres hijas pequeñas. Mi tía María, que entonces no tenía los doce años, debía ocuparse de hacer las labores de la casa y cuidar de sus hermanas. Era demasiada carga para una niña tan pequeña. Mi abuelo buscó mujer y se volvió a casar, y una tía de mi madre que no tenía hijos le dijo a mi abuelo que le dejara a mi madre para que ella se hiciera cargo de la pequeña y así poder llevar entre todos a las tres niñas. Mi abuelo accedió y se la llevó.


Mi madre se crió como una reina en casa de su tía María, y la nueva mujer de mi abuelo comenzó a tener hijos, hasta llegar a cinco.


Mi madre se hizo adulta y conoció a mi padre, se hicieron novios y se casaron allá por el año 1.930. Se fueron a una casa de alquiler en la calle Alfonso XIII, donde nacimos los cinco hermanos que somos. En el año 1.944 el dueño de la casa la puso en venta, pero mis padres no disponían de dinero para comprarla y tuvieron que buscar otra de alquiler para cambiarse.
En la calle Alta numero 7 encontraron casa y allí nos trasladamos, pero fue en la primera y antes de que naciéramos mi hermana Isabel y yo, cuando mis padres comienzan a tener dificultades
 económicas.



miércoles, 16 de febrero de 2011

JUEZ DE PAZ

En el año 1995 me presenté a la elección de juez de paz sustituto por Santomera, junto con Juan López Pérez, y salimos elegidos para un mandato de cuatro años, en los cuales tuve numerosas intervenciones. En ese puesto, aunque poco, cobraba los días que sustituía al titular.

En el año 1.996 fundamos la Feria del Limón entre unos cuantos compañeros. Fue un éxito total, hicimos la feria durante tres años seguidos. Combinamos la feria con el Día del Ayuntamiento y la fiesta de Santomera. Se promocionaba el producto de nuestra tierra, que no era otro que el limón. Tuvo tal éxito que en el año 1.998 nos invitaron a participar en la Feria Internacional de Silleda en Galicia. Tuvimos un éxito rotundo, se hicieron contratos de ventas de limón para el extranjero y se repartieron más de cinco mil kilos de limones en bolsitas de medio kilo, y quedamos invitados para el año siguiente por la Xunta de Galicia.

Pero al año siguiente se celebraron elecciones regionales y municipales, y, en Santomera, hubo cambio de gobierno municipal. Ese año no se hizo la Feria del Limón, y, los que habíamos hecho posible que el producto de nuestra tierra fuera promocionado dentro y fuera de nuestras fronteras, quedamos destituidos. Las tres banderas que ondeaban en la Feria de Silleda ya no lo volverían a hacer, aquella promoción del producto de nuestra tierra tampoco se repitió en Silleda, pero, a quienes lo hicimos posible, nos queda el orgullo de haber hecho un bien por nuestro pueblo y por nuestro producto.


En Silleda ondeó la bandera de nuestro pueblo, Santomera, también la de Felime, y, por supuesto, la de la Región de Murcia, de la cual me siento orgulloso como murciano que soy. A los compañeros que colaboraron juntos conmigo, Ambrosio, Mirete, Alberto, Pedro Artés, Fernando, Pepito el NI, Juan Antonio, Javier y, al señor alcalde de Santomera Don Antonio Bernal y, otros más, muchas gracias por compartir un proyecto que sólo pretendía hacer un bien por nuestro pueblo.


miércoles, 2 de febrero de 2011

TRABAJOS SOCIALES

A lo largo de mis años desempeñé varios trabajos sociales sin remuneración económica. El primero de ellos fue en la asociación de padres de alumnos en el colegio Virgen del Rosario de Santomera, al cual iba mi hijo Juan. Estuve unos cuatro años; después a mi hijo lo pasaron al colegio Ricardo Campillo, que lo hicieron nuevo, y ya dejé de ser de la asociación en el otro colegio.

Después del año 1978 estuve en la junta directiva del Grupo de Propietarios del Campo de la Matanza, en el que llegué a ser el presidente. Pasados unos años, la junta directiva y yo acordamos pasar el grupo a la Comunidad de Regantes del Azarbe del Merancho de Santomera, a la cual entré como vicepresidente, y a los pocos años, el presidente que había dejó el puesto y se convocó una asamblea para elegir nuevo presidente. Me presenté al puesto y fui elegido por votación. Hasta el día de hoy, dieciséis de Febrero del 2011, todavía sigo en el cargo.

En el año 1982 fundamos una cooperativa para manipular y vender nuestra producción de limón. Éramos trece los que la fundamos, y a mí me tocó ocupar el puesto de interventor de cuentas, puesto que desempeñé durante catorce años. A día de hoy todavía sigo siendo socio de la cooperativa.


martes, 1 de febrero de 2011

ME JUBILO

En los últimos días del mes de Agosto del año 2007 me jubilo con sesenta y cinco años cumplidos, mi etapa laboral se había acabado. Mi hijo no se lo creía cuando llegué del trabajo y saqué la caja de las herramientas del coche.

Mi hijo me dijo : "papá, ¿es que es verdad que no vas a trabajar más, con lo que te gusta el trabajo?", y yo le contesté : "mira hijo, a lo largo de mi vida laboral, desde que tenía nueve años cuando comencé, me fui forjando dos ilusiones, una era llegar trabajando hasta los sesenta y cinco años, que para mí era señal de que gozaba de buena salud, y la otra ilusión que yo me forjé era no seguir trabajando después de cumplir los sesenta y cinco años; por lo tanto, voy a comenzar mi segunda ilusión, y, para no caer en la tentación, lo mejor que puedo hacer es bajar las herramientas del coche.


Así que, a fecha de hoy, dos de Febrero de dos mil once, llevo ya más de tres años jubilado y lo llevo bastante bien. De momento estoy disfrutando de mis cinco nietos, los dos de mi hijo, Juan que cumplirá once años el día veintiocho de Junio y Lucía que cumplirá ocho años el día dieciséis de Junio; y por parte de mi hija, Irene que cumplirá diez años el día ocho de Febrero, Andrea que cumplirá siete años el día dieciséis de Febrero, y Gonzálo que cumplirá cinco años el día diez de Febrero.


Y por supuesto también disfruto de mis hijos con sus respectivas parejas, y, como no podía ser menos, de mi esposa Emilia. El día tres de Mayo próximo hará cuarenta y dos años que nos casamos. Con todos ellos estoy disfrutando de mi jubilación, a los nietos llevándolos y trayéndolos del colegio, y, a los demás, haciéndoles algún "mandado" que otro si se presenta.


sábado, 29 de enero de 2011

AÑO 2000 VUELVO CON MI HIJO

Durante el tiempo que estuve en la empresa C.I.C., mi hijo con sus trabajadores se dedicaba a hacer las terminaciones de los embalses, los cabezales, y los cercados de los embalses. Sin embargo, no dejó de trabajarle a la empresa de las granjas; mi amigo Félix se había hecho cargo de las obras otra vez y le daba los trabajos a mi hijo.

Se encontraba mi hijo haciendo en Valencia, entre Ayora y Alpera, las naves que no se hicieron antes por culpa de la crisis del cerdo. Un día me dice mi hijo: ¨Papá, el Félix me ha dicho que tengo que hacer una granja nueva en la provincia de Granada, concretamente en Darro, y yo le he respondido que no puedo estar en Valencia y en Granada a la vez, y me ha contestado que tienes que hablar con él". Llamo a Félix y le digo: "¿qué pasa con esto que me dice mi hijo?", y él me contesta: "Juan, me ha dicho el jefe José Luis Muñoz que la granja de Darro la tienes que hacer tú". Le expongo mi situación , y me vuelve a decir: "Juan, que la tienes que hacer tú".

Visto el panorama, hablo con mi jefe Fernando Luis y le expongo el caso. Este, después de darle a la cabeza negativamente, me dice:" Juan, si no fuera porque se trata de tu hijo, te diría que no te fueras, pero, tratándose de él, ya no te lo puedo decir". Así que en el verano del año 2000 me fui otra vez a trabajar con mi hijo, todavía no había terminado la granja de Valencia, y yo tuve que desplazarme a Granada con un equipo de obreros para empezar, mientras él terminaba en Valencia.

Terminada la granja de Granada, que duró dieciocho meses, nos vinimos para Murcia y comenzamos a trabajarle a la empresa SARCO, que se dedicaba a obras públicas. Con aquella empresa estuvimos casi tres años en distintos municipios de Murcia y Alicante.

Un día nos vino a ver a mi casa una persona que había estado de encargado con SARCO y que nos conocía bien; venía acompañado de otras dos personas más. Nos plantearon comenzar unos dúplex en el termino municipal de Guardamar del Segura, provincia de Alicante. Nos expusieron sus condiciones y las aceptamos. En poco más de dos años le edificamos tres grupos, uno de catorce, otro de diecisiete y otro de treinta y cinco; en total, sesenta y seis dúplex.

Como en aquella urbanización no dejaban construir más, decidimos comenzar a construir por nuestra cuenta. Hicimos dos duplex en el campo de la Matanza de Santomera, y después, un edificio de cinco viviendas en Santomera como promotores. Se vendieron los dos dúplex, y, de los cinco pisos del edificio, sólo se vendieron tres; la construcción cayó en picado y quedó paralizado el sector de la construcción.


En la entidad bancaria de CAJA MURCIA teníamos el préstamo del edificio, pero no se veía forma de vender los dos pisos que quedaban. Le propuse a mi hijo escriturar un piso cada uno y así nos quitábamos el préstamo del banco. Así lo hicimos, y en el mes de Febrero del año 2008 se eliminó el préstamo de la obra.

jueves, 27 de enero de 2011

ENTRO EN C.I.C.

Fernando Luis Cánovas Mateo, dueño de la empresa C.I.C., se enteró de que yo no estaba ya trabajando en la empresa de las granjas, y me llamó para que habláramos; él tenía un equipo de ingenieros industriales agrícolas, y, aparte, se dedicaba a hacer embalses para riego y montaje de cabezales e instalaciones de riego por goteo.
Tenía él un socio para hacer los embalses, pero estaban en trámite de separación. Había alquilado una nave en el campo de La Matanza de Santomera y allí tenía las oficinas, una para los ingenieros y la otra para el resto del personal. La parte alta de esta última la estaba habilitando para un despacho para su padre y para él.
El destino quiso que su padre enfermara y muriera, y él se quedó sin la persona que le daba asesoramiento y confianza en cada momento. Acudí a su llamada para hablar con él. El ya me conocía bien, me expuso su caso y me ofreció el puesto de encargado general, para hacer embalses y cabezales para riego por goteo.
Acepté sus condiciones y se me instaló una mesa de despacho en la oficina de abajo. Yo, para él, quedaba en la empresa como su asesor y su hombre de confianza en el campo de trabajo que a mí me competía, claro. Aunque nunca se podría comparar, yo iba a hacer parte de las funciones que su padre hubiera podido hacer.
A lo largo de dos años y medio que estuve trabajando con él, realizamos muchos trabajos de importancia, entre ellos tengo que destacar un embalse que le hice a la empresa BABIPLAT de mi amigo Juan Antón Campillo.
La importancia de este embalse consistía en que iba casi totalmente sobre nivel del terreno, con una altura de cinco metros y un diámetro de cincuenta metros de interior, para una capacidad útil de diez mil metros cúbicos.

domingo, 23 de enero de 2011

PASO A DALLAND IBRID

Cambio la gerencia de la empresa a nombre de mi hijo y me incorporo a la empresa de las granjas que se llamaba ¨DALLAN HIBRID¨. Comencé haciendo una granja entre Bullas y Cehegín, en una finca que habían comprado y que se le llamaba ¨LA GARROBERA¨.
Como yo tenía que buscar al personal para trabajar, pronto incorporé a mi hijo para hacer trabajos en la empresa en la que yo trabajaba. Necesitaba mucho personal, y mi hijo tuvo que buscar más obreros para hacer frente a todo el trabajo que había.
Más de dos años estuve en la empresa trabajando, y, en ese tiempo, hice diversos trabajos en distintos lugares; terminada da granja de ¨LA GARROBERA¨, pasé a la zona de Valencia. Allí habían comprado una finca entre Ayora, de la provincia de Valencia, y Alpera, de la provincia de Albacete. Esta finca tenía una granja vieja y abandonada.
Aparte de las naves nuevas que se hacían, había que remodelar las viejas existentes, y cada día mi hijo tenía más trabajo. Pero como pasa en todas las cosas, siempre tienen sus altos y sus bajos, y llegó un año de bajos precios en la carne de cerdo, y tuvieron que aminorar la producción de lechones, y, por supuesto, paralizar la marcha de las obras. No se paró al cien por cien, pero se quedaron en  minimos las obras; comenzaron por despedir a los albañiles que hacían el mantenimiento de la región de Murcia.
Dándome cuenta de que me quedaba sin trabajo, un día me fui a la oficina para conversar con el jefe, le dije que, dada la situación que estábamos atravesando, lo mejor sería que me dieran de baja en la empresa, ya que allí, casi no tenía nada que hacer, y que yo no estaba por meterme en las naves para hacer mantenimiento. El jefe me dijo que yo no tenía que hacer mantenimiento, que me quedara, y que, si tenía que estar una temporada llevando con el coche que yo llevaba a las distintas granjas de la región las medicinas para los cerdos, pues que las llevara y que aguantara hasta que la crisis pasara.
Pero lo mío no era repartir medicinas, y un día le comuniqué mi despido.

viernes, 21 de enero de 2011

BODA DE MI HIJO

Nueve meses y ocho días después de la boda de mi hija se casa mi hijo. El día 14 de Septiembre de 1.997 tuvo lugar la boda en la iglesia del Esparragal, pedanía de Murcia. El sí que tenía el piso preparado.
El banquete se celebró en el mismo restaurante que el de mi hija, y también nos juntamos casi la misma cantidad de personas que en la de mi hija.
En esa fecha mi hijo ya llevaba dos años con empresa propia. Desde que yo dejé la empresa de Diego Marín, estuve unos meses en el paro, y en Septiembre de 1.995 formamos la empresa con el nombre de Manrique y Riquelme S.L. Yo fui el que figuraba como gerente de la empresa, pero los dos hacíamos y ordenábamos por igual. Comenzamos haciendo una vivienda justo lindera a nuestra finca, y, acabada esa obra, comenzamos otra de la misma familia y en la misma finca. Funcionábamos muy bien, mi hijo ya se había cuajado bien en el oficio.
Un día, un amigo mío que hizo el servicio militar conmigo y que trabajaba en una empresa dedicada a la cría y engorde de cerdos como encargado de obras, me dijo si quería irme a trabajar a la empresa en la que él estaba, pues a él le iban a poner en otro puesto de más mando y tenía que dejar en su puesto a una persona de confianza. Le dije que me lo pensaría, y así quedamos; lo comenté con mi hijo y le dije si él se comprometía a llevar la obra solo, me contestó que sí, aunque yo siempre estaría a lo que él necesitara.
Pasaron unos dos meses y, como mi amigo no me había dicho nada, pues yo eché en olvido lo que me había dicho, pensando que se habría arreglado por otro lado. Un día llega mi amigo a la obra y me dice: "Juan ¿es que no te has pensado todavía lo que te dije?". Yo le contesté: "pues yo creía que te habías arreglado por otro lado". Entonces me dijo que su jefe le había presionado para que se cambiara al otro puesto. Hablamos y quedamos de acuerdo.

martes, 18 de enero de 2011

BODA DE MI HIJA

Terminada la obra del edificio, mi hija y su novio ponen fecha para su boda, pero no tenían casa preparada para meterse; tuvimos que trasladarnos al edificio nuevo para poder habilitarles y amueblarles el piso que habíamos comprado, cosa que hicimos en pocos meses.
El día seis de Diciembre de 1.996, día de la constitución, se casa mi hija. La boda fue por la tarde, hacía bastante fresco y mi hija llevaba un vestido de novia algo ligero, yo fui el padrino y fuimos hasta la iglesia andando; recuerdo cómo se refugiaba en mí porque tenía frío, yo le decía: "es que las novias de hoy sois muy presumidas". La boda se celebró en el restaurante BAR DEL CAMPO, en la Matanza de Santomera. Nos juntamos cerca de doscientas cincuenta personas, todo salió como lo teníamos previsto.,
Lo que no teníamos previsto fue la muerte de mi primo Paquito, un hijo de mi tía Concha, una hermana de mi madre, que vivía en Sabadell, provincia de Barcelona. Nos dieron la noticia cuando estábamos terminando el convite; entonces nos fuimos en un coche particular, mi tío Perico, su hija y su marido, que conducía su coche, mi primo Pichules y yo. El entierro tuvo lugar el día ocho, día de la Inmaculada, precisamente el día del santo de mi tía Concha y de su hija Conchita. Cuando salimos de la iglesia, a mi primo Paquito se lo llevaron para Barcelona a incinerarlo, y nosotros nos volvimos para Murcia, así que la boda de mi hija fue agridulce.

viernes, 14 de enero de 2011

COSTOSO ESFUERZO

Se hicieron los planos y se hace la estructura del edificio. Entre la compra del piso y la obra que estábamos haciendo nos quedamos con la cuenta del banco vacía.
La estructura del edificio la hizo una empresa que se dedicaba a eso, pero el resto de la obra la hacíamos mi hijo y yo los fines de semana. Para hacer la fachada de ladrillo visto, le pedí presupuesto a un especialista, y me pidió un millón de pesetas sólo de mano de obra. Lo comento con mi hijo y los dos quedamos de acuerdo en hacerla nosotros; pedí a mi empresa dos semanas de vacaciones en verano, y en ese tiempo hicimos toda la fachada de la vivienda de abajo, que medía más de veinticinco metros, porque la vivienda daba a dos calles.
En la navidad de ese mismo año tomamos otras dos semanas de vacaciones, y terminamos toda la fachada. A continuación, en los fines de semana hicimos las terrazas. Ya sólo quedaban los interiores y el patio de luces; pero todo lo que ganábamos lo empleábamos en la obra.
Una noche, cuando estábamos cenando, mis hijos nos dicen que querían casarse. Mi mujer y yo nos quedamos mirándonos; yo les dije que no estábamos preparados para eso económicamente, pero que, si ellos lo tenían claro, que yo pediría un préstamo para hacer frente a la situación.
Estuve con el director de Caja Murcia y le expuse el caso. Me mandó un perito para que valorara la obra; a los pocos días me llama y me dice que, cuando quiera, me pase por la caja para formalizar el préstamo. Lo comento con mi mujer y con mis hijos y, entonces, mis hijos, que habían reconsiderado lo que yo les dije en la cena, me dicen que no se casan y que siguiéramos haciendo la obra.

martes, 11 de enero de 2011

UN EDIFICIO EN MI CASA

Corrían los años entre 1.988 y 1.990. Cuando hice mi casa aproveché las paredes del patio para construirla; así que la humedad la tenía asegurada. Pensando que tenía que hacer una reforma de bastante envergadura, les dije a mi mujer y a mis hijos que tendríamos que desalojar la casa para hacer la reparación.
Compramos un piso nuevo en la calle del Calvario, se estaba construyendo el edificio, y nos costó 3.850.000 pesetas. Obtuvimos un préstamo para 15 años y, pensando en mi hijo, lo pusimos a su nombre para cuando él se casara.
Una noche estábamos cenando, ya nos habíamos pasado a vivir al piso, comenté de tirar la casa para hacer una nueva en el mismo solar. Mi hijo Juan, que era el presidente del edificio  ya sabía lo que era vivir en comunidad, me dijo: "papá, ¿por qué, en vez de hacer una casa en bajo para vosotros, no hacemos un edificio con semisótano, una vivienda para tí en la planta baja y otra para mí, arriba?"; le dije que me lo pensaría.
Consulté con un arquitecto para hacer los planos y le pregunté si sería mucha la diferencia entre hacer una casa en bajo, o hacer el edificio. El arquitecto me dijo que tendría que valorarlo, y así lo hizo. La vivienda en bajo me costaría unos siete millones de pesetas, y el edificio completo unos trece millones. Lo consulté con la familia, y llegamos a una conclusión, haríamos el edificio para los dos, pero el piso que habíamos comprado sería para mi hija María José; y así quedó acordado.

martes, 4 de enero de 2011

OTRO TRABAJO

A lo largo de mi estancia en la empresa Diego Marín Alarcón realicé diversos trabajos, algunos más destacados de lo habitual, porque, cuando entré en la empresa, los trabajos que ésta realizaba eran en su mayoría de caminos rurales y agrícolas. Como se enteraron enseguida de que mi especialidad consistía principalmente en la construcción de viviendas, la empresa comenzó a tomar obras de más envergadura, hice una casa en una finca experimental en Blanca. Para esa obra contraté a mi cuñado Paco y a mi hijo Juan el año 1.986.

En el año 1.990 hice un chalet en Extremadura para un ingeniero en Santa Cruz de la Sierra, provincia de Cáceres. Terminada esa obra, hice una cámara agraria en Caravaca de la Cruz, provincia de Murcia, y, a continuación, hice la estación de autobuses de Lorca junto a la estación de ferrocarril.
Nada más terminar la estación de autobuses, hice una impulsión de riego entre Lorca y Puerto Lumbreras, concretamente en El Esparragal, para una modernización de regadío. Se hizo la toma buscando el túnel que lleva el agua del trasvase a Almería. Tuvimos que profundizar casi seis metros para hacer la solera de la arqueta que toma el agua del túnel. Se colocaron ochenta metros de tubería de 1.200 m.m. desde la arqueta de la toma hasta la arqueta de las bombas. Esta arqueta medía 15 m x 10 m, sin ningún pilar en el centro y con una profundidad de 5 m. Se colocaron cinco bombas de 200 l x s cada una. Al final de la tubería de impulsión se tuvo que colocar una torre de equilibrio de presión, que medía más de veinte metros de altura.
De allí me pasé a Salamanca para construir otra cámara agraria. A esa obra no me llevé a mi hijo. Se quedó haciendo los remates de la impulsión. Por cierto, allí se despidió y se fue a otra empresa.
Ya llevaba más de nueve años en la empresa, y casi siempre lejos de mi casa; se había ganado dinero, pero el dinero no lo era todo y me planteé dejar la empresa cuando terminara la cámara agraria de Salamanca. Tenía que viajar muchos kilómetros solo y casi siempre de noche, así que comuniqué a mi empresa que, cuando se me terminara el contrato que tenía, ya no seguiría, y dejé la empresa justo a los diez años de comenzar, el día 4 de Noviembre de 1.994.

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