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martes, 27 de abril de 2010

CUANDO MURIO EL SEÑOR

Cuando murió el señor, mi tía Dolores le dijo a mi tía Encarnación que se viniera con ella, porque las dos estaban ya jubiladas, y así pasar el resto de sus vidas juntas, y así lo hizo.
Como en el piso se encontraban muy solas, mi tía Dolores se asesoró con el abogado de su señor, que era precisamente el albacea de mi tía, y le dijo si podía comprar una casa en Santomera a cambio de vender el piso en que ella habitaba. El abogado le dijo que, como suyo que era, podía hacer con él lo que quisiera. El piso era bastante grande y muy bien situado, estaba en la Gran Vía y sus dos fachadas daban hacia la Gran Vía y al Banco de España formando esquina.
Compró en Santomera una casa en planta baja después de vender el piso. Esta casa daba a tres calles, la principal a la calle de Fernando el Católico, con una fachada de diez metros; la fachada posterior daba a la calle Espronceda y la fachada lateral a la calle San Rosendo. Entre la casa, un porche y un pequeño patio, ocupaban poco más de la mitad del terreno comprado y, dividido por una pared y un pozo del cual se sacaba agua para el servicio de la casa, tenía una puerta para pasar al resto del solar.

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