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lunes, 25 de marzo de 2013

Y CON ESTA YA VAN TRES

El mismo año en que hace la primera comunión mi nieta Irene, mi nieta Lucía comienza la catequesis. A ésta sí que le tengo que dedicar más tiempo que a los otros, no es porque sea  mi nieta preferida, ni mucho menos, ni porque la quiera más que a ninguno de los
otros nietos, lo que pasa es que a la Irene, la mayoría de las veces, la recogía su abuela María de la catequesis, por lo tanto esa es la razón de que yo diga que le tengo que dedicar más tiempo que a los otros.

También es cierto que, desde que mi nieto Gonzalo entró al colegio con sus hermanas, yo dejé de tener tanto contacto con ellos, ya que su madre los llevaba al colegio y los recogía, y a mí sólo me quedaba llevar y traer a mis nietos Juan y Lucía, pero mi cariño es igual para los cinco. Lucía y su hermano Juan han sido para mí unos deberes continuos, porque, con éstos, pocos días he fallado de llevarlos al colegio y de recogerlos, hasta que comulgue Lucia.

A Juan y Lucia estoy llevándolos y recogiéndolos del colegio desde que me jubilé, los tengo día y noche siempre cerca de mí, en primer lugar porque vivimos en el mismo edificio, ellos arriba y nosotros abajo. El edificio es familiar, es decir sólo lo habitamos dos familias, la de mi hijo y la mía, pero, entre nosotros, como si estuviéramos en la misma casa todos. Por lo tanto la relación entre estos nietos y los otros se diferencia en eso, que unos nos tienen pegados a su casa, que entramos y salimos por la misma puerta, que metemos y sacamos los coches por la misma puerta de la cochera, que compartimos escalera y terraza del edificio. Y, sin embargo, los otros nietos los tenemos a unos quinientos metros aproximadamente. Ellos comparten las mismas cosas, pero con sus abuelos Manolo y María.

En fin, lo importante es que a Lucía la recojo  de la catequesis cada vez que puedo, al igual que he hecho con los otros nietos cada vez que ha hecho falta.

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