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jueves, 4 de febrero de 2010

ALTO RIN

A últimos del mes de marzo llegamos al ALTO RIN. A la mañana siguiente nos presentamos en la empresa; a mi hermano le hicieron el contrato de inmediato porque ya tenía ficha del año anterior, y al otro compañero, también; pero a mí me tomaron los datos y me llevaron a una obra. Me presentaron al encargado para que me hiciera las pruebas, y así lo hizo.

Estuve de pruebas en distintos puestos de la obra, primero colocando ventanas, después amaestreando y enluciendo paredes con mortero de cemento, y, la última prueba, colocando ladrillo en tabiquerías. A medio día el encargado de la obra me dijo que las pruebas habían terminado, me dio un papel y me mandó a la oficina.

En la oficina entregué el papel al oficinista y este me dijo que me esperara un momento. Me senté en una silla y esperé. Poco tardaron en llamarme, entré a un despacho, me tomaron toda la afiliación y me hicieron el contrato. Acto seguido lo firmé, y me mandaron a la policía para que me hicieran el carnet de identidad, y, una vez recogido, me mandaron a Milus para que me hicieran el reconocimiento medico.

En una de las obras que tenía la enpresa tuvimos que improvisarnos en el entresuelo una habitacion para los tres. Compramos un hornillo eléctrico para hacernos la comida y la cena y nos instalamos una luz y un enchufe en la habitación, y allí mismo cocinábamos.

Poco mas de cinco meses estuve trabajando en la empresa, pues ya les había advertido que tenía que volver a España para hacer el servico militar. El encargado de la obra, que se llevaba muy bien conmigo, me dijo que podía seguir trabajando en Francia y no hacer la mili, pero yo le contesté que la mili los españoles la hacíamos en España, y yo me venía para hacerla.

Cuando llegamos a mi casa mi hermano y yo, a mi madre le entregué el dinero que había traído. Treinta y dos mil pesetas; ya me podía ir tranquilo a la mili, sabiendo que ni mis padres ni yo pasaríamos falta de dinero mientras estuviera haciendo el servicio militar. Mi madre me dijo que el dinero me lo guardaría y que, si no era por una emergencia, que no lo tocaría. Yo seguí trabajando hasta que ingresé en el servicio militar.

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